Manuel Merino, presidente del Congreso está desesperado por ser Presidente del Perú.

Sin respetar a otros líderes belaundistas de mayor ejecutoria política para pretender la presidencia en 2021; es decir sin tener talla y hasta amparando lenguaje procaz de un congresista al Presidente de la República, pretende hacer un golpe de Estado vía vacancia.

En septiembre último lo intentó y fue rechazado; pues, obtuvo solo 32 de los 87 votos mínimos requeridos. Al mes y dos días, desde el 20 del presente, está procesando el segundo golpe de Estado.

En septiembre tocó la puerta de los cuarteles. No le abrieron ni le escucharon. Hoy octubre, la Fuerza Armada se vio obligada a puntualizar públicamente que su razón de ser es garantizar la seguridad nacional, dentro de ella la limpidez de las elecciones y la legitimidad del próximo Presidente de la República.

Esta puntualización de la Fuerza Armada es consecuencia de los actuales sucesos nacionales e internacionales :

-En las elecciones congresales de enero último, el Etnocaçerismo-UPP fue el más votado.

-En las encuestas de estos días, el presidente Vizcarra tiene el 60% y Merino- Congreso 24%.

-Las masas amotinadas en el Sur totalmente paralizado, en Lima amotinadas también y el nororiente en armas, paralizadas la navegación fluvial y tomados el oleoducto y la mina canadiense «Afrodita».

-Internacionalmente, en Argentina, Bolivia y Chile, se están arreglando graves problemas sin trampa, con decencia.

Y es que no les queda otra. Los tramposos como Merino y corruptos como otros, se han visto obligados a abstenerse de hacer trampa. Por ejemplo, Áñez terminó felicitando al nuevo Presidente de Bolivia, Luis Arce.

-En OCDE, la canciller alemana Mekler condenó que las transnacionales en Sudamérica no pagan el Impuesto General de Ventas (IGV).

Están dadas las condiciones para la victoria del Etnocacerismo-UPP y debe llevarse la mejor plancha presidencial posible y como candidatos al Congreso a los líderes de las comunidades, de la Amazonía y a los dirigentes de las masas de las ciudades, así como a nuestros intelectuales decentes y patriotas, arrumados en la penumbra por los seudo intelectuales, comerciantes de la Educación, corruptos y plagiadores.

En este contexto, resulta incoherente y contraproducente para el presidente Vizcarra el ensañamiento con Antauro; quien es realmente un secuestrado del Estado.

Es momento preciso para que de una vez dé la amnistía mediante Decreto de Urgencia a los centenares de presos sociales y políticos y pida la revisión de los procesos que usted sabe muy bien que son criminosos.