Entre las diversas preguntas que nos hacemos a lo largo de la vida, hay algunas cuyas respuestas son demasiado complejas y muchas veces incomprensibles. ¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿A dónde voy? Venimos al mundo sin que se nos explique previamente qué hacemos y cuál es nuestro papel en la existencia. Menos se nos pregunta si queremos o no nacer. Simplemente ya estamos aquí y como dice un filósofo francés, estamos condenados a ser libres. Pero, ¿realmente somos libres? o vivimos en un mundo donde priman los prejuicios y las verdades prefabricadas, las cuales no podemos ni debemos cuestionar. Peor aún, si eres joven y dudas de las verdades oficiales, esperando de nosotros un amén.

Merlí es una serie española de tres temporadas, vista en Netflix. Su protagonista es un profesor de filosofía rebelde, contestatario, políticamente incorrecto, pero muy empático con sus estudiantes (los peripatéticos). Él tiene la capacidad de seducirlos. Su palabra se convierte en magia, una magia capaz de transmitir el entusiasmo innato por la filosofía y la necesidad de preguntarse de qué va la vida y cuál es el sentido del mundo. La serie recorre temas actuales con desparpajo: la homosexualidad, la autoridad paterna, la sexualidad libre, la sobreprotección familiar. Todo eso sin prejuicios y lo más importante: plantea la posibilidad de pensar la educación, de cuestionarnos la manera en que algunos docentes intentan llegar a los alumnos de una forma que se convierte en obsoleta e inútil para el mundo en el que vivimos.

Esta serie nos demuestra que la filosofía no es para nada un saber inútil. Además, deja claro que a partir de los saberes filosóficos podemos reflexionar sobre la vida, cuestionar todo lo que damos por sabido y prepararnos para asumir las contradicciones, afrontar las adversidades y reírnos de ellas, pensando y sobre todo viviendo.

Yolvi Ocaña