En plena galopante mortandad afrontada por un gobierno indolente, todo parece indicar que es casi imposible que los 518 mil miembros de las mesas de sufragio (MMS) alcancen a estar inmunizados el domingo 11 de abril, porque subsisten dos barreras casi infranqueables: el proceso de vacunación debería empezar como máximo el 1/3/21 y la segunda, es que para esa fecha sólo contaremos con alrededor de 1.6 millones de dosis de 3.3 millones que requiere el primer grupo de vacunación: personal de salud, FFAA, PNP, bomberos, serenazgo, personal de limpieza, estudiantes de medicina y los MMS.

La fecha límite es el 1 de marzo, ya que el proceso de inmunización demora como mínimo 40 días, porque se necesita por lo menos 4 días para la aplicación de las dos dosis, siempre y cuando, el gobierno de Francisco Sagasti se sacuda de la modorra de vacunar 20 mil personas diarias (con lo que demoraría 25 días) y emule la velocidad de la campaña contra el sarampión y la rubéola (2006), donde se vacunaron 400 mil personas diarias. Luego, hay que agregar 21 días que es el período entre la primera y segunda dosis, y finalmente, 15 días más para alcanzar el nivel de anticuerpos protectores, según señala Eduardo Ticona de la Unidad de Ensayos Clínicos de la UNMSM, de modo que estén listos y a salvo para instalar las mesas de votación.

La segunda barrera es que el primer grupo de vacunación (1’673,787 personas) requiere 3.3 millones de vacunas para las dos dosis, sin embargo, solo se cuenta a ciencia cierta con 1’616,000 vacunas antes del 1 de marzo.

Pruebas al canto. De Sinopharm, sólo llegarían 1.5 millones en febrero, mientras que otro 1.5 millones arribaría después de la quincena de marzo. A ello, hay que agregar las vacunas de Covax: 117 mil Pfizer (EEUU) a fines de febrero y 400 mil de AstraZeneca (UK), que también llegarían el 15 de marzo. La única forma de garantizar una masiva participación en las elecciones, es que luego de la vacunación del personal de salud se continúe de inmediato con ellos, para lo cual se necesitan más de un millón de vacunas (1’036,000).

Otro tema álgido es el precio de la vacuna. La china de Sinopharm (79% de eficacia) es una de las más caras. Por el primer lote de 300 mil dosis, se habrían pagado US$ 6 millones (US$ 20 por cada vacuna), pero con Martín Vizcarra de por medio, habría que leer primero el contrato y la letra chica para descartar sorpresas.

EEUU pagó a Pfizer (95% de eficacia) US$ 19.50 por dosis, la Unión Europea US$ 14.76. EEUU desembolsó por la AstraZeneca (66% de eficacia) US$ 4, la Unión Europea US$ 2.20. En cuanto a otras, EEUU pagó US$ 15 por Moderna (eficacia 94.5%) y la Unión Europea US$ 18, Argentina ha pagado US$ 10 por la Sputnik V (eficacia 92%), mientras que por la vacuna Johnson & Johnson (eficacia 66%), de una sola dosis, EEUU ha pactado un precio de US$ 10 y la Unión Europea US$ 8.50.

Sagasti debería recordar a Vallejo, a propósito de las elecciones, no dejando de escuchar “las crepitaciones de algún pan que en la puerta del horno se nos quema”.