Mijael Garrido Lecca

Mijael Garrido Lecca

LA FÁBRICA DE ALFILERES

Acerca de Mijael Garrido Lecca:



Ahora no joven, estoy en la playa

Ser presidente debe ser -qué duda cabe- el trabajo más difícil del Perú: uno es dueño de todas las culpas y ajeno a cualquier acierto (como en la política en general). Así, es perfectamente entendible que el jefe de Estado se tome unos días libres para refrescar la mente, ventilar el espíritu y compartir tiempo con su familia y amigos para alejarse del vendaval cotidiano que su misión supone. El señor Vizcarra, sin embargo, parece no haber entendido que una imagen vale más que mil palabras y que en política esa máxima se aplica con más rigor todavía. Naturalmente, todo esto tiene que ver con su exclusivo video anconero.

Los últimos días del 2019 y los primeros de este 2020 han estado plagado de situaciones que han reclamado atención política: la bajísima ejecución presupuestal de algunos ministerios, la transferencia de miles de millones de soles en solo unos días, la decisión del TC con respecto al caso de Keiko Fujimori y -finalmente- la inminente resolución de la demanda competencial presentada al mismo TC para evaluar la constitucionalidad del cierre del Congreso por parte del señor Vizcarra. Desatendiendo la incertidumbre que todo esto supone y sin tener en cuenta que estamos a tres semanas elecciones, había que ir a la playa.

El mismo señor que se regresó de Brasil para defender a sus fiscales-héroes no es capaz de comprender que el Perú atraviesa una crisis institucional telúrica y que acabamos de cerrar el año con el peor crecimiento económico en 18 años. El Ministerio de Educación anunció, campante, que en la gestión del ingeniero Vizcarra se habían construido 1022 colegios en el 2019. Resultó que unos minutos después hubo que cambiar el verbo por “culminar”. Darle un brochazo y poner dos focos no es lo mismo que construir un centro educativo para beneficiar a los más de 100 mil alumnos que anunciaban como estudiantes beneficiarios.

Pareciera que para el señor Vizcarra, y su lugarteniente Zevallos, el Gobierno no es necesariamente una prioridad, sino una tarea tediosa con la que se han topado y llevan a cabo con una parsimonia que -por lo menos a mí- me deja el sabor de que me están haciendo un favorsote. O sea: soy presidente… ¿Y todavía quieres que no baje a la playa? Habrase visto… ¿Habrá sido mientras el señor tomaba baños de mar que Perú21 puso en jaque al señor Falconí y -otra vez- parece que se va directo al diablo la reforma de justicia? Porque no tenemos Congreso, pero tampoco tenemos Junta Nacional de Justicia. Y problemilla ese.

La Junta Nacional de Justicia no solo nombra, ratifica y destituye a los fiscales, sino que es el órgano ungido por la Constitución -que a estas alturas ya parece uno de esos cuentos de “elige tu propia aventura”- para determinar y observar las actividades del Jurado Nacional de Elecciones y del Reniec, nada menos. Y digamos que estamos a menos de tres semanas de elegir a un nuevo Congreso y pesan varias acusaciones sobre quienes interinamente ocupan los cargos que por ahora nadie puede fiscalizar en estas instituciones. Pero nos vamos a la playa -ti, ti, ti- en un auto nuevo -ti, ti, ti-. Y la cosa se pone peor.

El profesor Fernando Tuesta, quien encabezara la lista de académicos que propuso la reforma política, vienen anunciando con cada vez más preocupación a través de sus notas en El Comercio y de sus propias redes sociales que se está gestando un problema al haber excluido por estrictas leguleyadas a candidatos que bien creo podrían haber sumado como posibilidades en sus partidos y -por qué no- en un eventual congreso. Suelto nombres (de partidos que no son el mío): Andrea Lanatta y Gonzalo Elías en el PPC. Dos profesionales jóvenes y competentes con los que hubiera sido un lujo poder competir.

Pero en el mar la vida es más sabrosa. Entonces mientras el propio académico que diseñó la reforma que el ingeniero encargó lanza todas las advertencias posibles, una sombrilla y -presumo- unos piqueitos playeros calman la ansiedad del hombre que ocupa el puesto de más poder en el Perú. Y digo ocupa y no ejerce porque la verdad es que ya no creo que Vizcarra esté gobernando mal, creo simplemente que, como en el cuento de Monterroso, se despierta cada mañana y se dice a sí mismo “Me desperté y el gobierno todavía estaba allí”. Y ese es el hit del verano. Estamos en una chalana a la deriva. Y hay tormenta.

En fin… Una pregunta que no dejo de hacerme es cómo la Historia recogerá este quinquenio amorfo y lleno de interpretaciones de todo tipo de todas las normas habidas y por haber. Hasta un poco de ansiedad me da porque creo que entenderlo va a ser una misión titánica para quienes lo pretendan. Pero cuando la ansiedad empieza a ganarme recuerdo siempre que puedo alejarme del populacho, instalarme en un sombrilla y al mejor ritmo de Soda Stereo pedirle a mi Edecán que me despierte cuando pase el temblor.



ico-columnistas-1-2018

Más artículos relacionados





Top
Prima de Nadine blindó a Odebrecht

Prima de Nadine blindó a Odebrecht