Mijael Garrido Lecca

Mijael Garrido Lecca

LA FÁBRICA DE ALFILERES

Acerca de Mijael Garrido Lecca:



¿Quiénes son? ¿Dónde están?

En las últimas declaraciones brindadas por el señor Barata al equipo especial Lava Jato se hizo una mención, absolutamente clara, a un asunto que ha venido -por motivos evidentes- pasando piola con una tranquilidad inquietante: Barata señaló que cuando la prensa empezó a cuestionar la viabilidad y los costos del gasoducto se le pagó a una serie de periodistas y líderes de opinión para neutralizar el asunto. Prueba clara del nivel de influencia que llegó a tener esta jauría de ladrones brasileros es que Aldo Mariátegui fue despedido por denunciar, con tremendo olfato, que algo raro había. Le dijeron que era un loco.

La Historia no se ha tardado en demostrar que Mariátegui y el equipo de Correo de aquella época, le arda a quien le arda, tenían la razón y que las más altas esferas de la toma de decisiones en el Estado peruano se habían convertido en un mercado persa en donde se transaban nuestros destinos al mejor postor. A Mariátegui nadie le reconocerá la visión y el coraje de publicar, aquí las cosas bien hechas son un lastre; sin embargo, sería interesante examinar el otro lado que lo que sucedió con este periodista supone: ¿a quiénes les dieron plata?, ¿cuánta y por qué exactamente? Porque sospecho que muchos siguen ahí.

El periodismo, se dice, es la primera página de la Historia. Al recoger el presente sin distancia ni perspectiva -si se hace con objetividad- coloca los pilares sobre los que más adelante uno mismo (o quien quiera) podrá volver para reconstruir complejos tinglados que le dieron curso los sucesos que son el contorno del paso del tiempo. ¿No tenemos los peruanos derecho a saber qué periodistas se prestaron al pillerío y -encanallados- ayudaron a estos trúhanes a venderle al país cebo de culebra? ¿No fue por algo parecido que varios broadcasters perdieron la licencia de sus canales de señal abierta después de los vladivideos?

¿No es justo que sepamos hasta qué punto trepó la hiedra en algunos medios de comunicación? El rol de la prensa es informar sin sesgos. Eso en el Perú pasa en contadísimas excepciones: lo más común es que la ideología se camufle como noticia y que hechos vistos desde un prisma se hagan pasar como objetivos. Eso, sin embargo, puede ser producto de la impericia -en el mejor caso- de quien ejerce el periodismo, o de la simple falta de escrúpulos para confundir el periodismo y el activismo en otro caso. Ahora bien: una cosa completamente distinta es que sea el dinero el que haya guiado ese “error”.

Porque allí empieza a dejar de ser un “error” y empieza a ser cómplice. De delitos que pueden ser, por ejemplo, la difamación. Y si es que esta difamación era orquestada y distribuida -billetito adjunto- a un grupo de periodistas ya no solo es difamación, sino que es asociación ilícita para delinquir. Y ahí la cosa pasa a tener consecuencias penales. ¿No les resulta evidente? Compraron a presidentes, ministros, alcaldes, funcionarios, empresarios, dirigentes sociales… Pero no, a la prensa nunca. Dejemos que la prensa sea incómoda con el poder a ver si se dan cuenta que nos estamos cargando a su país.

Claro: la pregunta del millón es por qué el señor Barata y sus compinches no han dado todavía los nombres de los medios, los periodistas y los líderes de opinión que vendieron sus plumas y sus voces al desfalco al Estado sistemático que hemos vivido. Y la respuesta, señores lectores, resulta brutal y desmadradamente más sencilla de lo que, por lo menos a mí me gustaría: la forma como se llevan los interrogatorios en Brasil es bastante sencilla: los fiscales preguntan y los colaboradores responden. ¡Ave María! ¿Cuándo a los fiscales se les va a ocurrir preguntar qué periodistas ejercieron el meretricio?

Mucho ojo con este tema. Porque no crean que va a aparecer una lista de codinomes y simpáticos montos a cambio de tal o cuál reportaje. Así no se compra a la prensa. Hay que ver dónde colocaba las empresas corruptoras su publicidad. A quiénes contrataban para dar charlas. ¿Quiénes eran los entusiastas presentadores de estas charlas? Es perfectamente razonable que algunos de ellos lo hayan hecho de buena voluntad. ¿Quiénes lo hicieron a cambio de alguna gollería? Hay, hermanos humanos, muchísimo por preguntar, pero el equipo especial no está preguntando un carajo sobre este tema. ¿O sí?

Escribo todo esto porque no vaya a ser que parte del guaripolerismo que ha encumbrado al señor Pérez a la Mansión de los Héroes -ya casi al ladito de Grau- haya sido uno de los que se metió una buena cuchipanda a cambio de mirar a otro lado y entonces todo este guaripolerismo que pocos entienden empiece a tener un poco de sentido. Toma y daca que le dicen: yo te hago héroe nacional, hasta polos con tu cara mando a hacer. Hombre del año en el Jazz Zone… ¿Y tú no preguntas quiénes fuimos los que nos dejamos dar un empujoncito por la banda de ladrones que se tiró la plata de todos los peruanos? Digo no… Quizás.



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