Mi nota del miércoles anterior la titulé: “Mineras transnacionales: ¡adiós!” Ahora es más enfática: “…definitivamente adiós! “.

En el momento en que escribo esta nota está en suspenso (refrigerio) el debate de confianza a Walter Martos. Por las exposiciones de cada una de las 9 bancadas, está descontado que la confianza será otorgada por unanimidad o amplia mayoría.

Un contraste, porque la semana pasada fue rotunda negativa a Cateriano; pues éste, fincó la confianza solicitada en permitirse que el lote numeroso de 49 transnacionales entrarían en masa. Con ninguna de estas 49 ni otras cabe ningún trato. La minería debe ser exclusividad de las empresas privadas peruanas y/o del Estado (como en Chile). Cateriano proclamó estultamente que la minería es una bendición en el Perú y congresistas respondieron que es una maldición.

Ni el nuevo premier Martos ni los congresistas han mencionado la palabra minería. Se ha centrado en el coronavirus.
Pareciera que “minería” es hasta mala palabra. Una huelga prolongada de Espinar ha logrado que la minera Antapaccay devuelva una ínfima parte (3%) del mineral extraído que le corresponde al Estado peruano, lo que constituye un hecho trascendental. Igual deben reclamar todas las provincias mineras. El canon minero es por lo menos 20% y el Estado peruano está traicionando a la Nación al no reclamarlo. Espinar, mediante el diálogo, ha conseguido alguito.

Perú es tercero en metales prospeccionados: sexto en oro, segundo en plata y cobre, y primero en zinc.

Que tenemos mucho oro, plata y zinc es una realidad silenciada que todo peruano debe saber. Tener conciencia de esta realidad es patriotismo de rango de lucha ideológica.

El premier Martos, leal a la posición del presidente Vizcarra, ha planteado que el procedimiento de la reivindicación estatal es mediante el diálogo; es decir, por la legitimidad en el Derecho y conforme a la situación de que estamos pasando de la era de la civilización salvaje a la era de la civilización racional, que Kissinger denomina “nuevo orden mundial post coronavirus “.

Hasta el presente Congreso, considerar expresa o tácitamente la minería como una bendición ha revelado alguna porción de etnopatriotismo que tenemos todos. Las banderillas de las distintas bancadas no han sido acatadas; pues, a cada uno le ha salido alguna porción de etnopatriotismo que tienen en lo más profundo de su corazón; parecido a lo que le sucede notoriamente al presidente Vizcarra.

Parece entrar en vigencia el profundo patriotismo peruano en el que tenía esperanza Jorge Basadre.