El ancho campo de la opinología, luego de conocidos los resultados de las elecciones en primera vuelta, ha volcado balances de toda índole que –como siempre – obliga a separar la paja del trigo. No hay nada como el cliché, el juego de palabras ingenioso o la aseveración rotunda de una falsedad para confundirnos más de lo imaginable respecto a los comicios, por lo que resulta imprescindible salirles al frente con argumentos razonables.
1) “El país está fragmentado políticamente”. No. El país se fragmenta por obra y gracia de un sistema que promovió un sinnúmero de partidos y candidatos, atribuyéndole una esencia democrática a esta dispersión. Empezó durante la década gubernamental de Alberto Fujimori, pero se consolidó los años siguientes en manos de quienes prometieron redimir al Perú de la impronta fujimorista.
2) “Lima no vio el ascenso de Pedro Castillo”. La referencia ociosa y –como dice Aldo Mariátegui- culposa hacia los limeños (mosaico hecho por la migración de todas las regiones peruanas, especialmente de las andinas) carece de sentido. Está probado que Castillo encarna el fenómeno de un escalamiento en la voluntad popular veloz e imprevisto, detectable solo en los últimos días merced a la decadencia de voto pro Yonhy Lescano y Verónika Mendoza. El volumen de los suyos es pobre y nada significativo (19.1 %).
3) “Rafael López Aliaga y Hernando de Soto deben endosar su votación a Keiko Fujimori”. Sorprende que todavía existan visiones gamonalistas que otorgan atributos de emperador a ciertos candidatos presidenciales. Desde los tiempos del Apra organizado bajo el control emocional de su fundador, Víctor Raúl Haya de la Torre, no se ha vuelto a ver capacidad de endose político. Y eso fue hace más de 60 años.
4) “Debe haber acuerdos multipartidarios en el Congreso para garantizar la gobernabilidad”. Se ha visto hasta el cansancio cómo las representaciones partidarias eclosionan apenas los nuevos congresistas pisan el hemiciclo. Los parlamentarios, bajo el prurito constitucional de que no están sujetos a mandato imperativo, driblean a sus grupos y llevan su propia agenda. Y esta agenda cada día se acerca más a la de los agentes fácticos de la ilegalidad.
5) “El modelo económico ha sido derrotado”. El cliché favorito de quienes cierran los ojos al crecimiento de la inversión y de las oportunidades laborales en el Perú gracias a ese modelo. Hacen un malabarismo verbal que oculta una certeza totalmente admisible: la falta de reformas de segunda generación luego de sentar las bases de una economía abierta. Lo cierto es que el Estado sigue siendo rémora, freno, recipiente de mayor corrupción donde izquierda, centro y derecha se han dado la mano para que poco o nada cambie. Monda y lironda.

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