Como sabemos, uno de los principales rubros de la recaudación tributaria es el Impuesto General a las Ventas (IGV) en la tasa del 16%, a la que se agrega un 2% sobre el valor de venta, el que constituye el Impuesto de Promoción Municipal, y sumados ambos impuestos, significa que al valor de venta de cualquier bien o servicio gravable, esto es no inafecto ni exonerado, se le adiciona el 18% de tributo.
El sistema del IGV es el del llamado Impuesto al Valor Agregado (IVA) que se aplica en otros países y consiste en que del impuesto que se debe pagar por las operaciones de venta o prestación de servicios, se puede deducir el impuesto que se le traslada en el precio y pagó al comprar el bien o sus insumos y otros servicios. No hay el impuesto de cascada como había antiguamente.
Para poder deducir del IGV lo pagado por dicho tributo trasladado en el precio de sus adquisiciones, es indispensable que el citado impuesto esté mostrado en la factura.
Los pequeños emprendedores, por el sistema general o singular de tributación en que están inmersos, no muestran el IGV, pues no emiten facturas sino boletas de venta, por lo cual el IGV que ellos pagan no podrá ser deducido por los compradores de sus bienes y servicios cuando los transfieran a terceros.
Evidentemente, hay que añadir a los informales, que ni extienden facturas ni otorgan boletas como comprobantes de pago. Siempre se ha dicho que hay que formalizar a los informales y, a los formales, facilitarles el ser contribuyentes.
Ahora que se está tratando de superar la grave crisis económica, generada por la crisis sanitaria y que nos ha llevado en la práctica a la recesión, hay que buscar medidas que promuevan que los compradores que necesiten mostrar el IGV trasladado en el precio de sus adquisiciones, de lo que vendan, puedan adquirir sus bienes y servicios también de los pequeños emprendedores, para lo cual hay que permitirles que las boletas de venta que extiendan estos últimos, muestren el IGV y hacer que sea deducido por sus compradores en la siguiente operación comercial de la cadena.
Lo antes expuesto también constituirá un incentivo para que los informales se formalicen. No olvidemos que los medianos y grandes empresarios necesitan que se les muestre el IGV en sus adquisiciones, lo que hasta ahora los obliga a comprar solo con factura y no con boleta.
En la práctica el actual sistema no facilita que los medianos y grandes compren a los pequeños, y esto es de fácil solución si es que, como repetimos, se promueve una norma para que en todos los comprobantes de pago, incluidas las boletas, se pueda mostrar el IGV, y que este sea deducible. Todo lo señalado no sería aplicable al RUS.
Realmente no se requiere de mucha imaginación sino de decisión y que nuestras autoridades tributarias y fiscales, en lugar de estar persiguiendo a los formales, creen incentivos sanos para incorporar a la tributación a quienes están fuera del sistema contributivo.
Les damos la idea y no le cobramos nada por ello. Consejo gratis sin ningún Swing ni contrataciones de amiguismo.

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