Me parece surrealista escribir una columna así en pleno siglo XXI, cuando juzgamos que se han dado grandes avances a lo largo de la historia en materia de igualdad entre hombres y mujeres, tanto en las oportunidades como en el trato no diferenciado entre ambos, indistintamente de su sexo. Igualdad que data desde la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la ONU, allá por 1948, con el Perú como Estado Parte, hasta la reciente legislación de paridad en la elaboración de listas a cargos de elección popular (una mujer – un hombre o viceversa). De pronto, en el fragor de la campaña política de las Elecciones Generales 2021, surgen voces, o más bien éstas se desnudan, se ponen en evidencia, discursos o propuestas que atentan contra los “Derechos Humanos”, porque eso es la “igualdad de género”, un derecho “inherente a la persona”, se nace con éste, no requiere reconocimiento y es además “universal” (rige para todos los seres humanos), “inalienable” (irrenunciable) e “imprescriptible” (sin fecha de vencimiento).

Por lo cual, poner en la agenda del Debate Nacional la pretensión de “borrarse de un plumazo” años de lucha en la igualdad de derechos y de trato entre hombres y mujeres, de erradicación de estereotipos machistas que cosifican a la mujer o la consideran seres sin derecho a ejercer plenamente sus derechos civiles y políticos (aun cuando en este aspecto nos falta mucho por avanzar), sería un abuso, diría que hasta un delito. Retrotraernos en la práctica a la edad antigua, donde la mujer estaba condenada únicamente a las labores del hogar o a la vida religiosa, sin educación (salvo las aristócratas), cuyo amo, señor y dueño absoluto de su vida y de su cuerpo era su marido a la que la obligaban a casarse aún de niña, con la que podían impunemente trapear el piso.

Además, el tema de “igualdad de género” debería estar al margen de ideologías políticas, los derechos humanos no entienden de derechas ni izquierdas, no tiene por qué ligarse a rojos o caviares, simplemente porque son UNIVERSALES Y ABSOLUTOS, están por encima de cualquier autoridad, de ahí que todos los candidatos debieran saber que están obligados a respetar y aplicar estos derechos “erga omnes” (frente a todos).

¿Pretenden ser autoridades, representar a la nación, liberando al Estado de su obligación de implementar políticas públicas y proveer de los recursos para el ejercicio irrestricto de los derechos de hombres y mujeres en igualdad? Porque por ahí también van, queriendo vender la tesis de que “hay que salvar la economía del país que está en ruinas por los rojetes, los demás temas pasan a segundo plano”. NO, señores (as), temas de igualdad y no discriminación están por encima de cualquier consideración, incluida la económica. “NACEMOS LIBRES E IGUALES SIN DISTINCIÓN DE SEXO U OTRA CONDICIÓN”, lo contrario sería la ¡Barbarie!