Nano Guerra García QEPD

Nano Guerra García QEPD

El repentino fallecimiento de Hernando Guerra García ha privado al Congreso y a la política peruana de uno de sus más calificados representantes.
En el período turbulento en el que le tocó asumir el liderazgo de la bancada de Fuerza Popular en el Parlamento, tuvo un desempeño descollante, tanto como firme opositor al desastroso gobierno de Pedro Castillo, como hábil negociador en un Congreso polarizado y a la vez muy fragmentado.
Fue también humilde y mostró capacidad de renuncia –virtud escasa en estos tiempos- al no reclamar por su participación en la Mesa Directiva en el primer período, cuando era fundamental construir una coalición que impidiera a los secuaces de Castillo apoderarse del control del Congreso, lo cual hubiera podido acarrear consecuencias funestas para el país. Nano, como número uno de la lista de Fuerza Popular (FP) y el más votado de esa agrupación, hubiera podido luchar por un lugar en esa alianza. Pero no lo hizo, y contribuyó a mantener la unidad y frustrar los propósitos dictatoriales del golpista inquilino de Palacio en ese momento.
En el segundo período también pospuso sus legítimas aspiraciones. Y luego contribuyó a construir un nuevo acuerdo que lo llevó, esta vez, a ocupar merecidamente la vicepresidencia del Congreso.

En suma, como bien señala Jaime de Althaus, tenía gran “capacidad de diálogo” y jugó un papel concertador “para sacar adelante reformas y no leyes particularistas”. (“La política lo va a extrañar”, “El Comercio”, 30/9/23).
En medio de la tragedia, es también importante anotar que quizá Nano pudo haberse salvado si la posta médica a la que acudió hubiera funcionado, como podría haber sucedido si se aceptaba el ofrecimiento de la empresa Southern para abastecer los establecimientos de salud de la zona. Pero eso fue rechazado por las autoridades populistas y comunistas de la localidad y la región, que odian a la minería y a la inversión privada, como recuerda Althaus.
Nano proviene de una familia con vinculaciones izquierdistas. Su tío, Francisco Guerra García, fue uno de los intelectuales e ideólogos del velasquismo en la década de 1970. Su primo, Gustavo Guerra García participó en el equipo de Susana Villarán en la Municipalidad de Lima y fue viceministro de Hacienda con Pedro Francke en el MEF el 2021.
Su padre, Roger Guerra García, fundador y luego rector de la Universidad Cayetano Heredia, fue viceministro de Salud en el segundo gobierno de Fernando Belaunde y congresista en el período 1995-2000 por Unión Por el Perú de Javier Pérez de Cuéllar.
Y Nano, incansable promotor de los emprendedores pequeños y medianos, fue también izquierdista en parte de su trayectoria política, abandonando luego esas ideas.
El Perú ha perdido un líder capaz y con un enorme potencial, cuando más se necesita dirigentes con esas características, en momentos de decadencia y descrédito de la política.
Condolencias a su familia y amigos.

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