Es la carátula del “diario UNO” de este domingo/diciembre /27, sobre las próximas elecciones de abril 2021, denuncia de Jaime Antezana.

A hoy martes 28 (que escribo esta nota), silencio total, ni una palabra de los periódicos, partidos, instituciones ni del Jurado Nacional de Elecciones (JNE).

Pero de los 24 partidos, solo los 3 insinuados por Antezana contestaron: APP- César Acuña, Frente Popular-Keiko y Podemos-Urresti, negando la imputación. El fujimorista congresista ex presidente del TC, Carlos Mesía: “Es denuncia totalmente falsa y al señor Antezana ya lo conocemos”.

Antezana efectivamente es conocido como dedicado exclusivamente a asuntos cocaleros; es un investigador, no de gabinete trabajando con datos sino de campo que trabaja con propias constataciones.

Él se ratificó y añadió que se perfilaba un narcopresidente. Abundaron el estudioso en la materia Pedro Yaranga y el historiador Nelson Manrique, haciendo ver que el narcotráfico ya está penetrando en la profundidad: Más de mil partidillos que permite la Ley en distrito, provincia y región a parte de infiltrar los partidos nacionales organizando sus respectivos comités. No habrían podido en la candidatura del intelectual De Soto y sí en la de Forsyth.

Antezana afirmó que tenemos un “Pablo Escobar peruano” candidato a la presidencia, que sería César Acuña.
Significa que el narcotráfico está ya bien metido en el país. Igual que la situación de ocupación extranjera de nuestro territorio, que ya no inquieta a los peruanos porque está aceptado como un hecho natural o destino. Lo mismo está pasando con el narcoEstado. No es pues de extrañar que en esta campaña ya ni se habla del asunto narco.

Vemos que los poderes del Estado ya ni abordan esto, siendo situación más grave que la ocupación extranjera del territorio; pues lo primero afecta solamente a la riqueza pero la droga destruye el cuerpo y alma del Perú .

Según la Constitución, el JNE es el titular exclusivo de administrar la justicia en materia electoral. Debe ordenar al Servicio de Inteligencia Nacional verificar rápidamente la denuncia de Antezana y solicitar asesoramiento de la Convención-Viena (ONU) y se proceda a eliminar el narcotráfico en el país definitivamente. Lo que no puede hacer el Estado, únicamente puede y debe el JNE, aun contra los poderes del Estado.

El JNE, cual un Augías, puede limpiar al Perú de esta desgracia.

Si no lo hace ocurrirá en abril próximo peor de lo que ocurrió en noviembre último: un 1872 en Lima donde los 5 miembros del JNE serían los 3 hermanos Gutiérrez.