La muerte del denominado “camarada Raúl” del clan de los hermanos Quispe Palomino que mantienen un inmenso bolsón de violencia terrorista en el Vraem, ha sido levantada por el gobierno como un evento que debilita a la organización que actúa como un ala senderista, a sabiendas de que tal apreciación no correspondería a la realidad.

Desde el acuerdo de paz firmado por representantes del gobierno de entonces y Abimael Guzmán, la flexibilización normativa generada a partir del año 2001 con el impulso de la conformación de la Comisión de la Verdad y Reconciliación Nacional, la declaración parcial de inconstitucionalidad del marco normativo antiterrorista, la declaración de nulidad de todos los procesos seguidos contra los acusados de terrorismo que purgaban cárcel y la reducción de los máximos de las penas para tal delito en el Código Penal, desde entonces, todos los que apoyaron y apoyan este proceso que tiene su base de manipulación psicológica en el “ojo que llora” y en el “museo de la memoria”, minimizaron los bolsones de violencia senderista en el Huallaga Central y el Vraem, calificándolos como remanentes convertidos en traficantes de droga, hasta que se produjo el ataque de Kepashiato con derribo de helicóptero y muerte de tripulantes y de policías que habían ingresado al bosque, que hizo despertar a miles de compatriotas.

Sin embargo, el fiel de la balanza es el narcotráfico que nutre de recursos al grupo senderista e infecta de corrupción a los representantes del Estado. Lo que nadie analiza es el desplazamiento agresivo de la tríada formada por el terrorismo, el narcotráfico y el crimen organizado, desde el Vraem hacia la Selva Central, hecho que obligó al gobierno a expedir el D.S. Nº 050-2019-PCM, del 27/03/2019, declarando el Estado de Emergencia en los distritos de Puerto Inca, Tournavista, Yuyapichis, Codo del Pozuzo y Honoria de la provincia de Puerto Inca del departamento de Huánuco, y en los distritos de Constitución, Palcazú y Puerto Bermúdez de la provincia de Oxapampa del departamento Pasco, a fin de fortalecer la lucha frontal contra el crimen organizado dedicado al tráfico ilícito de drogas, minería ilegal, terrorismo, secuestro, extorsión, homicidios y tala ilegal, cuya zona colinda con Aguaytía en donde impera el narcotráfico y donde el terrorismo, en su tiempo, hizo de las suyas. Se desconoce el resultado de esta medida, pero lo evidente es que el Vraem parece haberse extendido. El peligro es enorme y no le estamos prestando atención.