La caza furtiva es un negocio maligno donde millones de animales sufren muerte y maltrato, es de saber que el negocio de caza ilegal de animales silvestres ocupa el tercer puesto de crimen organizado a nivel mundial, luego del tráfico de drogas y armas, en este caso la incautación de los cuernos de rinoceronte tiene un valor de 2.1 millones de dólares.

La avaricia crece y el inhumano rastro de la caza furtiva ya alcanza niveles poco manejables que esquilman el planeta a una velocidad cada vez mayor. Cada año es peor, 40,000 elefantes, más de un centenar de tigres y ahora la majestuosa mercancía de rinocerontes que nos hunde en el duelo de la extinción y aumenta el tráfico ilegal de animales, tal y como lo afirman algunos expertos, nos encontramos ante la sexta extinción más grande de la historia. The Royal Society indica según estudios que son más de 300 especies de mamíferos los que están al borde de la extinción debido a la caza furtiva.

La vida animal no tiene precio, el mercado negro lo convierte en objeto de lucro ilegal -es difícil saber cuáles son los precios en el mercado negro, pero se calcula que el tráfico mueve entre 8,000 y 22,000 millones de dólares al año, y está logrando convertirse en la segunda amenaza para la biodiversidad más destructiva que se ha podido generar en el hábitat animal.

El World Wildlife Crime Report reporta que son más de 8,000 especies en riesgo, los mamíferos terrestres están experimentando un colapso masivo en el tamaño de sus poblaciones, lo que sugiere una baja incesante de servicios ecológicos y socioeconómicos vitales que proporcionan estas especies y lo que cambiaría sin lugar a dudas nuestro ecosistema.

Las principales causas de la caza furtiva son la obtención de carne, el comercio de mascotas, el uso de partes de sus cuerpos, que es usado según costumbres precarias carentes de fundamento, como productos medicinales. Los cazadores furtivos son el cáncer del ecosistema, de nuestra biodiversidad, ya que aniquilan lentamente cada especie por lo que el 98% de las especies víctimas de esta masacre tiene poblaciones decrecientes.

En Perú, la posesión, caza, captura o tráfico de especies como perdiz, vizcacha, taruca, gato andino, colibrí y tarihuana son las especies susceptibles e estos guerrilleros de animales

La Convención sobre el Comercio Ilegal de Especies Amenazadas de Flora y Fauna Silvestres (CITES) vela por la supervivencia de las especies, es implacable en sanciones ya que estos actos son penalizados, pero resulta ineludible tener conciencia animal ya que si no se tiene estaríamos ampliando el camino a una amenaza que infectaría al planeta sin marcha atrás.