La rápida salida de Pedro Cateriano no ha significado la caída de su Gabinete en pleno ya que algunos de sus integrantes permanecen como ministros: en forma notoria, la titular de Salud, Pilar Mazzetti, y la de Economía, María Antonieta Alva.

Con poco menos de un año de gobierno por delante, está claro que el presidente Vizcarra seguirá en su habitual juego confrontacional y de circuito cerrado: aún cuando se presume que ya llegó a un acuerdo sobre la materia, la presencia reiterada de Benavides en la cartera de Educación parece ser un pechaje luego de las acusaciones soltadas por Cateriano tras ser defenestrado y dado el mercantilismo político que caracteriza a los partidos “universitarios” de Luna y Acuña.

Lo cierto es que Vizcarra ha rechazado la propuesta de un gabinete de unidad nacional para enfrentar la plaga y el hambre y, tras lo ocurrido con Cateriano, no se ve viable su convocatoria del 28 de Julio a un pacto por el Perú con un Consejo de Ministros con las características del que ahora preside Walter Martos.

Sin partido político, sin bancada oficial -aunque los morados han asumido el papel-, sin programa concreto frente a la plaga, sin plan de reactivación económica efectivo hasta el momento, el régimen de Vizcarra tampoco puede chantajear, como lo hizo antes, al Congreso, aunque el actual es tan impresentable como el anterior.

Y las encuestas no lo acompañan -por manipuladas que estén- con el entusiasmo de antes en un proceso en el que su ausencia de capacidad autocrítica es un elemento fundamental en el ahondamiento de la crisis que golpea a todos los peruanos.

Frente a ello, Perú Nación continuará su posición de crítica con propuestas concretas tanto al gobierno como al Poder Legislativo, precisando, como ya lo hemos hecho, que nosotros no pertenecemos a esa subclase política que tanto daño le ha hecho al Perú durante tantos años y que ahora pretende preservar sus privilegios relegando la imperiosa necesidad de cerrar filas para luchar por la salud y la economía de nuestros compatriotas.

Esperamos un giro radical en el discurso de Walter Martos en el Congreso este martes que, sin soberbia, refleje propósito de enmienda y políticas efectivas en los temas centrales.
Pero, entretanto, ni chicha ni limonada.

Presidente de Perú Nación-Presidente del Consejo por la Paz