De la tragedia ocurrida en la discoteca “Thomas Restobar” del distrito de Los Olivos con un lamentable saldo de 13 muertos, hay muchas lecciones qué sacar y por supuesto mucho aún por investigar y en su caso sancionar (y de forma ejemplar) a todos los que fueran hallados responsables, empezando por los realizadores de la fiesta clandestina en pleno “toque de queda”, la poca o nula fiscalización de la autoridad municipal de este tipo de actividades, el controvertido operativo policial el sábado 22 de agosto y la pretendida acción de desaparecer evidencias y dar a conocer una versión falsa de los hechos que hizo suya el propio ministro del Interior, como lo ha reconocido públicamente en Conferencia de Prensa. Y claro, sin perder de cuenta la responsabilidad penal o administrativa que le asista a los que concurrieron (sobrevivientes) al evento “a sabiendas de estar prohibido”, muchos de ellos inclusive portadores del letal virus. Pero hasta aquí, todas responsabilidades legales ¿y qué de las políticas?, no se oye, padre.

La lección más rochosa es sin duda el tratamiento inicial de la noticia de los medios de comunicación y muchos líderes de opinión, sin contar con el linchamiento de las redes sociales que en un alto porcentaje les parecía justo que el costo por asistir al bailongo fuera la propia vida de los asistentes, ellos se la buscaron. En lo particular yo esperé una mayor cautela, la versión de los efectivos policiales y sus altos mandos y la del ministro del Interior Jorge Montoya, fue para muchos un “SANSEACABÓ”, no se diga más, caso cerrado, la muerte de los 13 jóvenes, 12 de ellas mujeres, machacando el que tuvieran antecedentes policiales, fue porque hubo rotura de botellas de los intervenidos, las féminas quisieron salir a tropel, los varones se abalanzaron contra ellas y por aglomerarse “cerraron” la única puerta de entrada y salida del local, muriendo asfixiados.

¿Es que el sentido común no les hacía dudar de la versión oficialista?, ¿no era más prudente esperar unas horas más hasta la aparición de testimonios, audios e imágenes de los sucesos?, ¿qué costaba esperar las primeras pericias? ¡Habían muerto 13 personas!, era un tema alto sensible como para parcializarse con una sola de las partes y aquí para nada dudamos del bien ganado prestigio de nuestra gloriosa Policía Nacional, ésta no está en entredicho, sino algunos efectivos de oscura participación en los hechos que en un acto de temeridad llegaron inclusive a inducir a error en sus declaraciones al propio titular del Mininter y del jefe del Estado.

Moraleja, ante tragedias como ésta lo idóneo es buscar todos los ángulos de la noticia, agotar la investigación, tomar con pinzas la versión oficial de los hechos. Con el poder político de turno, ¡NI TAN CERCA QUE QUEME AL SANTO, NI TAN LEJOS QUE NO LO ALUMBRE!