Dentro de las montoneras desordenadas que pugnan por copar a Castillo ha habido un claro desequilibrio en las fuerzas actuantes. Guido Bellido y Maraví han caído producto de la conducta personal del primero -cercana a la misógina- y de los nexos con Sendero Luminoso del segundo. Dieron una dura batalla para aferrarse al fajín, pero en el camino se fueron deslegitimando y desgastando a un ritmo bastante acelerado. No le quedó otra alternativa a Castillo que prescindir de estos dos alfiles a menos de que cumplan tres meses en el cargo.

La caída de varios ministros ha significado el ingreso por la ventana de la izquierda más oenegera y “FrenteAmplista”, aparentemente más moderados que los radicales de “Perú Libre” y esto puede traer consigo la sensación de que el Gobierno ha entrado en una fase de moderación y que las preocupaciones por los temas que se anunciaban airadamente ya puede dejarse de lado. Esto para nada es así.

En principio veamos que la influencia de Cerrón no se ha terminado en el Gobierno. Mantiene puestos importantes como el ministro del Interior -su abogado- y la Dirección Nacional de Inteligencia. Desde estas posiciones puede con tranquilidad tener manejo e influencia en la Policía Nacional y orientar por ejemplo ascensos o hacer que pasen al retiro elementos incómodos, además de poder instrumentalizar la inteligencia en contra de los opositores de su proyecto personal, que hasta ahora coincide con el de Pedro Castillo. Naturalmente ha cedido poder y por ello hace que sus parlamentarios presionen públicamente, pero no es una ruptura.

Sobre los temas de fondo y a pesar de lo que diga la premier Mirtha Vásquez en estos primeros días los ejes del Gobierno seguirán siendo los mismos: Asamblea Constituyente para quedarse en el poder, segunda reforma agraria para dar un mensaje más político que técnico al campo, una política energética suicida como la boliviana o venezolana, que hará que en poco tiempo la inversión exploratoria desaparezca, restricción y ataque a la libertad de expresión, entre otros. Los peligros siguen siendo los mismos. Sólo cambian las formas.

La polarización que vivimos en la segunda vuelta al día de hoy ha cambiado en su correlación de fuerzas. Del 50% que votaron en contra de Castillo es altamente probable que mantengan su línea y la hayan recrudecido; dentro del otro 50% hay un 20% o más que empieza a arrepentirse en voz alta. Ese es el público al que hay que hablarle, por el cual los temas del gobierno antes descritos deben ser debatidos uno a uno para que no queden dudas de su inviabilidad y su sentido destructivo para todo el país.

El trípode del rescate del Perú del abismo bolivariano es una sociedad civil convencida a más del 70% y en parte movilizada exigiendo a un segundo actor, el Parlamento, que vaque a Castillo. Finalmente el tercer actor son unas fuerzas del orden que actúen en el marco de la Constitución y respeten el escenario de la vacancia correctamente realizada.

Más allá de tretas para las que se prestan sectores de la izquierda oenegera, la única salida para la patria es la #VacanciaASendero.

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