El Congreso de la República, en vía de insistencia, ha aprobado la Ley N° 31083 estableciendo excepcionalmente por única vez la devolución hasta de S/ 4,300 a los aportantes activos e inactivos regidos por el Sistema Nacional de Pensiones normado por el Decreto Ley N° 19990. Han dispuesto que las personas mayores de 65 años o más que no han logrado cumplir los requisitos para obtener una pensión, tienen el derecho a la devolución de la totalidad de sus aportes.

Al respecto es necesario no olvidar que el artículo 6° de la Ley N° 19990 establece que el Sistema Nacional de Pensiones tiene su fuente económica en los aportes de los asegurados para obtener su derecho jubilatorio. También considera el rendimiento de las inversiones, intereses de sus capitales y reservas, las multas y recargo a los infractores por no cumplir con esa Ley.

Las pensiones de los jubilados se abonan con cargo a esos fondos. Por ende, si se afecta ese fondo, a un futuro cercano no se podrá entregar las pensiones mensuales a los jubilados. Esto es un riesgo que no han reflexionado los congresistas. Es de considerarse que el Poder Ejecutivo en ello sustente su oposición en una acción constitucional.

Quien modificó en artículo 44° del Decreto Ley 19990 introdujo un grave problema porque estaba establecido que los trabajadores que tuvieran 55 o 50 años de edad –según sean varones o mujeres– tenían derecho a pensión si tenían 15 o 13 años de aportación, reduciéndose el 4% por cada año de adelanto.

Una salida legal actual es normar que quienes tienen menos de 20 años de aportación, sí podrán tener una pensión jubilatoria a partir de 10 años de aportación, cuyo monto se reducirá proporcionalmente a los años de aportación.

Así el anciano podrá tener algo para su subsistencia. A los que tienen menos años de aportación, se les podría otorgar por única vez un subsidio cuyo monto esté en relación con el total de sus aportes.

Se trata de no generar problemas futuros. Debe invocarse a los congresistas que propongan las disposiciones legales sustentadas en situaciones racionales. No destruyan el fondo de pensiones de los asalariados y los facultativos que garantiza seguir pagándoles mensualmente sus pensiones jubilatorias.

Aparentemente con “su ley” tienen acogida de muchos, pero estos a muy corto plazo generarán la miseria de quienes aún lleguen con vida a la tercera edad.