Algunas personas tienen una mala disposición a enfrentar la realidad y ante no poder aceptarla empiezan a crear mundos ficticios donde todo es bueno para sentirse mejor. No hay problema mientras estas personas no sean funcionarios públicos y las decisiones que toman afectan a todo un país.

Un claro ejemplo lo vemos ahora cuando nos pasan en todos los canales la llegada del avión con la vacuna y durante horas estamos viendo al presidente, a la premier y a los ministros contándonos desde el aeropuerto en qué caja vino la vacuna, cómo se traslada la vacuna y en vivo cómo le ponen un resguardo de cientos de policías, por cierto, necesarios en todos nuestros distritos, para que como en una película no roben las vacunas en el camino hacia el almacén. Es decir, puro show. Luego nos pasan la vacunación de los viejitos toda la semana, cómo es el centro de vacunación, cómo es la jeringa que se van a poner, encima para que salgan los banners de EsSalud en el fondo se juntan todos para salir en la foto sin importar el distanciamiento social encima de una ancianita, ¿Quién no podría estar contento cuando ve que a una viejita de 104 años le ponen la vacuna? Pues, lindo que se la pongan, pero ¿qué pasa con los demás ancianitos? Lo que no te dicen es que para que todos los viejitos se vacunen necesitamos 8’800,000 dosis, y hoy solo tienen disponible para marzo 367,000 dosis de Pfizer.

La función de un medio de comunicación es decir la verdad y da pena que algunos se queden callados o empiecen a vender una realidad ficticia, donde finalmente terminarán perjudicando a las familias de los más pobres, esos que no tienen amigos en el gobierno, o contactos influyentes para que pasen por un tubo a vacunar a sus familiares.

Lo que no entienden algunos funcionarios públicos es que no nos hacen un favor cuando hacen su trabajo. Ese chip se lo tenemos que cambiar porque a los funcionarios públicos se les paga con el dinero de nuestros impuestos generados con nuestro trabajo. Así que nosotros tenemos todo el derecho de exigir que hagan su trabajo y no tienen por qué pedir que los aplaudamos por hacerlo, menos deberían gastar dinero en promocionar un trabajo viene siendo mal hecho.

Cuando vemos gente suplicando para conseguir oxígeno, rogando por camas UCI, y una velocidad lentísima de vacunación de 14,000 personas en promedio diario cuando lo que necesitamos son 164,000 inoculados diarios (11 veces más) a partir de mañana para llegar a los 24.5 millones que se prometieron para final de año, pues no nos pueden pedir que los aplaudamos.

@sandrostapleton