José Elice es un caradura y deja al descubierto la absoluta complicidad del Gobierno con la candidatura de Castillo, esa que Sagasti niega sobre la base de que Vargas Llosa es un hombre desinformado. Es el único argumento que esgrime en su defensa con el agravante que es falso. Si algo sobra es información. El tema es que hoy al Ejecutivo le perturban las movilizaciones, se pronuncian en contra reiteradamente; sin embargo, cuando se trataba de las revueltas contra la legítima proclamación de Merino, en el peor momento de la pandemia, sin población vacunada salvo algunos privilegiados del régimen, decían que los jóvenes estaban ejerciendo su legítimo derecho a protestar. Siempre el doble discurso de la desmemoriada Izquierda.
En aquellos días la propagación del maligno covid no estaba en el radar ni de la prensa azuzadora ni de la progresía bien conectada cuyo único objetivo era seguir viviendo del dinero público. Es una condena que con nuestros impuestos le demos de comer a ese grupo de intelectualoides presumidos que no conocen otra forma de ganarse la vida. Entre las muchísimas cosas pendientes en el Perú, está romper ese círculo vicioso de sanguijuelas que tienen capturadas las instituciones del país.
Las autoridades electorales pensaron que todas las estrellas se habían alineado para una proclamación fast-track de Castillo. No estaba entre sus planes que se despertaría esta conciencia cívica impresionante, incansable, que ha movilizado a una inmensa parte de la ciudadanía de todas las sangres y condición. No son pobres contra ricos, son demócratas unidos por su defensa de los principios constitucionales contra totalitarios desesperados por la captura del poder.
Desafortunadamente, hoy vivimos una dictadura encubierta. La Fiscalía y el PJ se han convertido en las peores herramientas de conculcación de derechos e intimidación. Gran celeridad para conceder la acción de amparo para detener proceso de elección del TC pero una demora inexplicable en las investigaciones de “Los Dinámicos del Centro”, que ha permitido la desaparición de pruebas y la fuga de gran parte de los responsables. Aun cuando no hay evidencia fehaciente para extender la responsabilidad a Castillo, César Combina asegura que la existencia de mafias, cupos y coimas en el GORE Junín era un secreto a voces. Está probado que la maquinaría se aceleró para la segunda vuelta, imposible que Castillo no supiera de dónde venía ese inmenso despliegue de recursos, no puede ser tan tonto. ¿O sí?
Sin embargo, a pesar de este penoso antecedente, no tuvo ninguna vergüenza en presentar su Plan de Gobierno: “Perú al Bicentenario – Sin Corrupción” haciendo el amago que se separaba del Ideario de Perú Libre.
Cuando se quiere gobernar en la ilegalidad, violando el Estado de derecho, es indispensable contar con un TC a la medida que bendiga todas las arbitrariedades del poder. Más de dos años de mandato vencido es un simple detalle. Si fuera proclamado presidente, por lo menos al principio, necesitará del servilismo ideologizado de Ledesma, Miranda, Ramos y Espinosa-Saldaña para denegar todas las acciones de protección constitucional a una ciudadanía que no se desmayará en su lucha por la democracia y la libertad. Con o sin Castillo de presidente, no dejaremos que estos sagrados valores se conviertan en privilegio de unos pocos, de una nefasta argolla comunista.

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