A pesar de la merecidísima vacancia que Martín Vizcarra aparentemente aceptó con humildad, no nos libramos de él ni pudimos garantizar elecciones libres y transparentes. Como siempre, fuimos engañados. Ni se siguieron las investigaciones en su contra con la celeridad necesaria, ni fue tachado como candidato por las autoridades electorales a pesar de la inmensa evidencia que lo condenaba, ni fue repudiado por el “magnánimo” pueblo peruano, que prefirió mirar de costado a los inmensos pasivos de su gestión. Ha recurrido a SU Poder Judicial para contradecir la inhabilitación para el ejercicio de la función pública y lo seguirá usando para dejar limpio su camino. Controla los organismos electorales, al todopoderoso Consejo Nacional de Justicia que él mismo creó, y a cuanta voz o autoridad fuere necesaria para seguir manteniendo poder. Los ha favorecido, conoce sus debilidades y no me cabe duda de que podría ser implacable si le fallan. Este lagarto con vocación de pulpo ha extendido tentáculos en todas las direcciones y, en este proceso electoral, ha invitado a la Izquierda rabiosa y radical a compartir su reino. Ha armado un andamiaje aparentemente indestructible pero no nos vamos a dar por vencidos.
Como en nuestro país siempre llegamos al extremo de lo absurdo, hoy Pedro Francke es el gran economista que le genera credibilidad al sistema financiero internacional, o es lo que les conviene creer. Este hombre no puede borrar en 48 horas toda una trayectoria de Izquierda radical. Hace exactamente tres años sostenía que la Recuperación Anticipada del IGV constituía un tratamiento privilegiado para los grandes empresarios, acusando al gobierno de PPK de ser en extremo generoso con sus amigos de la Confiep. Lo que Francke omitía mencionar es que este régimen es esencial para promover la inversión privada, especialmente en la industria extractiva. ¿Ignorará que el factor de riesgo en la etapa de exploración es altísimo? ¿Sabrá que se invierte muchísimo dinero sin absolutamente ninguna certeza de que se cristalizará el proyecto? ¿Se habrá informado que la ratio de éxito suele ser de 200:1? Hay movimiento de capitales, creación de empleo y de valor para el país, pero total incertidumbre respecto de la consecución del proyecto. Sin esta norma, es imposible que esa valiosa cartera de US$60,000M de la que tanto alardea Proinversión, pueda ser concesionada. Nuestro país, ya bastante devaluado, dejaría de ser atractivo. Así de simple.
Además, para hacer más dramático su análisis y aumentarle ceros a los millones de la devolución, el señor Francke hace extensiva su crítica al “Drawback”, que constituye el régimen mediante el cual se permite la devolución del 3% del valor FOB de los bienes exportados y que beneficia, principalmente, a las pequeñas y medianas empresas exportadoras que de otra manera no podrían colocar sus productos en el mercado internacional por la evidente falta de competitividad del país: fletes costosos, puertos congestionados y la infaltable burocracia.
Pero Francke no ha cambiado. Será lo mejor de la vitrina para debilitar la resistencia, edulcorar las durísimas propuestas económicas y generar confianza, pero no se le puede creer nada. Además, de llegar Perú Libre a la presidencia, Cerrón le dará inmediato aviso de despedida. Ya estamos advertidos y los analistas económicos también.

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