Después de inaceptables idas y vueltas, la ministra de Salud, Pilar Mazzetti, admitió que nos encontramos en una segunda ola de la pandemia (recuerdo que el siempre “acertado” comunista Matuk aseguraba que no habría nada de esto porque la mayoría de peruanos ya se había infectado. No entiendo cómo hay aún medios que siguen recogiendo lo que escupe el tipo). En entrevista con Enrique Castillo, Mazzetti anunció que el pico del maretazo sería en febrero y marzo. Expertos de EsSalud estiman, a su vez, que el panorama que se avecina es de terror: las nuevas variantes de la covid-19 son más contagiosas y, al haber más enfermos, tendremos, por consiguiente, más connacionales muertos. El sistema de salud ha colapsado. Pese a que la titular del Minsa pretenda engañar a los peruanos aseverando que sí hay camas UCI, lo cierto es que las redes están atiborradas de mensajes desesperados de jóvenes equivocados, que marcharon contra Manuel Merino, clamando por estas unidades para sus familiares. ¡Qué impotencia!

La segunda ola nos agarra realmente desprotegidos: sin atención primaria ni vacunas (y, para colmo, los resentidos se niegan a que los laboratorios privados importen y vendan sueros). El Gobierno del empañuelado Francisco Sagasti, quien ¡recién ha descubierto que existe el alcohol en spray!, sigue cometiendo los mismos errores que el del supuesto corrupto que hoy postula al Parlamento para no acabar preso. Reducir el horario de toque de queda solo provoca más aglomeración (dense una vuelta a las 8:30 p.m. y verán las colas que se forman en el transporte público). Los burócratas -ahora vestidos de morado- no comprenden que, en un país informal como el nuestro, la gente seguirá saliendo de forma torera a trabajar a pesar de la plaga: el hambre mata más que el coronavirus. La inmovilización, por lo tanto, debe ser de 12 a.m. a 4 a.m. para evitar que se celebren las infernales fiestas covid.

La única fórmula exitosa para contener la peste es detectar, aislar y vigilar. Es por eso que apremia que se instalen carpas en TODOS los distritos para la toma de pruebas de antígenos. Recibiendo tratamiento médico a tiempo (que incluye, además del escaso oxígeno, la ivermectina, así renieguen los interesados que quieren desaparecerla por su excelente casuística y poco costo) se podrá evitar que muchas personas lleguen a necesitar una cama UCI. ¿Sabían, acaso, que el Minsa tarda unos cinco días en darte un resultado de una prueba molecular? Pero, como eso no sucederá porque estamos gobernados por una tira de incompetentes, no queda otra que cuidarse uno mismo con las medidas de bioseguridad que ya conocemos hasta el hartazgo. Sobrevivir depende de nosotros.

Volviendo a la entrevista que brindó Mazzetti el último domingo a Canal N, no podemos pasar por agua tibia que no garantizó que se lleven a cabo las elecciones generales de abril. Si es que los moraditos no pretenden quedarse en el poder, al que llegaron, por cierto, provocando el inicio de la segunda ola al incitar que sus pulpines salgan a las calles a protestar por un inexistente golpe de Estado, tendrían que ir anunciando que los comicios se realizarán durante dos o tres días para evitar aglomeraciones. Esperaré sentado.

Otrosí digo: falleció mi querida tía abuela Ana Grimaldo Pachas a causa de esta maldita enfermedad que ha enlutado a miles de familias peruanas. Jamás conocí a alguien más bondadosa que ella. Descansa en paz, tía Anita, y gracias por tanto cariño. Nos volveremos a encontrar.