El alquilable aprista Miguel del Castillo fue consultor del ex candidato centroderechista Rafael López Aliaga. Acabada la primera vuelta, dio un giro copernicano para asesorar al candidato del sendero-comunismo, Pedro Castillo. Semejante saltimbanqui elimina toda autoridad moral para que el ciudadano confíe en la honestidad de este sujeto. Del Castillo pretende validar “su Plan 200” entregándoselo al candidato del abimaelismo, a manera de jarabe curalotodo para salvarle de la enfermedad terminal del comunismo sudaca. Inclusive fuentes apristas se refieren a una “traición” cometida por del Castillo, porque “la idea del referido plan 200 fue presentada por el Apra en 2016, y ha sido hurtada para entregársela a quienes mantienen vínculos con senderistas que han asesinado a mil quinientos 1500 compañeros”. Resumiendo. Ni este “Plan 200” sería propiedad de Del Castillo, ni Pedro Castillo dejará de ser comunista por asumir como propio algo que le es ajeno. Recuerde sino aquel aforismo: Aunque a la mona la vistan de seda, mona se queda. Pedro Castillo no es Toledo, ni es Humala. ¡Es la cabeza del Conare-Sutep! Un aparato político formado por sendero luminoso para apropiarse del poderoso sindicato de los maestros. Durante la campaña electoral para la primera vuelta, Castillo confesaba orgullosamente su modo de pensar: comunismo, marxismo, leninismo, pensamiento Gonzalo. Y reiteró eso mismo apenas ganó la primera ronda electoral. Ahí enfatizó la verticalidad comunista que transpira el programa de gobierno entregado por él al Jurado Nacional de Elecciones. Inmediatamente le advirtieron que estaba espantando a los votantes. Entonces intentó recular contratando a un exaprista para que le haga una careta, de modo que los peruanos alucinen que Pedro Castillo I no es Pedro Castillo II. ¡Como si los peruanos fueran unos débiles mentales! Asuma sus responsabilidades candidato Castillo. No engañe. Dígale la verdad a Juan Pueblo. Sus tretas fabricadas a último momento no sólo caen en vacío, sino que hieren la inteligencia del pueblo peruano. Este sabrá expresar su indignación votando contra usted en el ballottage. ¿O acaso, candidato Castillo, cree usted que los ciudadanos son tan necios como para tragarse el sapo de que Pedro Castillo II ya no es comunista, porque ha firmado un papelito por el cual cambia el plan de gobierno que inicialmente presentase Pedro Castillo I, donde rogaba al pueblo que vote por él en primera vuelta? Más aún, siendo este nuevo “programa” uno fabricado a hurtadillas por un ex aprista que hace apenas semanas asesoraba al candidato López Aliaga, ideológicamente en las antípodas de todos aquellos pedros castillos? ¡No sea tan sinvergüenza, Castillo! Estas jugarretas claramente muestran la miseria moral de los comunistas, como es usted. Son capaces hasta de disfrazarse de capitalistas para llegar al poder y después quitarse el antifaz y arrasar con todo. Así actuaron sus paradigmas, ese asesino en serie Fidel Castro y el impresentable Chávez. Pero dos veces no capan al gato, candidato Castillo. Los peruanos están advertidos de sus jugarretas. Por cierto, semejante engañifa revela que las huestes comunistas ya anticipan una derrota, que pretenderán disfrazarla de fraude electoral.

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