Queridos hermanos, primero que nada quiero felicitarlos por las Fiestas Patrias que hemos celebrado en estos últimos días.
Como dice la Primera Lectura del profeta Isaías “Oíd, sedientos todos, acudid por agua, también los que no tenéis dinero: venid, comprad trigo, comed sin pagar vino y leche de balde”. En estas Fiestas Patrias Dios nos ha regalado gratis su Espíritu para cambiar de vida, de actitudes. “¿Por qué gastar dinero en lo que no alimenta, y el salario en lo que no da hartura?” Dios nos invita a escuchar su Palabras, para que esta nos lleve a escuchar a los demás. El Señor nos invita a inclinar el oído. Dios quiere hacer una alianza con nosotros. Se compromete Él a darnos su gracia.

Por eso respondemos con el salmo 144: “Abres tú la mano, Señor, y nos sacias de favores. El Señor es clemente y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad; el Señor es bueno con todos, es cariñoso con todas sus criaturas”. Dios nos ama gratis, sin exigencias. Él nos da la comida a su tiempo. El Señor abre la mano y sacia de favores a todo viviente.

En esta pandemia el Señor nos está regalando el don de fortalecer la familia, de fortalecer las relaciones que tenemos con nuestros vecinos, es decir, preocuparnos por el prójimo. Él nos dará su Espíritu para hacerlo.

Como dice San Pablo: “¿Quién podrá apartarnos del amor de Cristo?: ¿la aflicción?, ¿la angustia?, ¿la persecución?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿el peligro?, ¿la espada?” ¿La pandemia podrá apartarnos del amor de Dios? Dios nos ha amado más allá de la muerte, con Él venceremos. Ni la muerte tiene poder contra nosotros, no puede apartarnos del amor de Cristo.Cantamos en el Aleluya: “No sólo de

pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. El hombre no vive de dinero ni de comodidad ni de burguesía, sino que el hombre está llamado a vivir de la Palabra de Dios que gratis nos da la fuerza para hacer la virtud sin esfuerzo (como dicen los Padres de la Iglesia).

En el evangelio de San Mateo dice que Jesús se enteró de la muerte de Juan y se marchó en barca y la gente le seguía. Al desembarcar, vio Jesús el gentío, le dio lástima y curó a los enfermos. Como se hizo tarde, se acercaron los discípulos a decirle: —”Estamos en despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para que vayan a las aldeas y se compren de comer”. Jesús les replicó: —”No hace falta que vayan, dadles vosotros de comer”. Ellos le replicaron: —”Si aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces”. Les dijo: —”Traédmelos”. Los 5 panes significan los cinco primeros libros de la Escritura, que es la Toráh. Los 2 peces (ichthys) hacen referencia a Cristo, verdadero hombre y verdadero Dios. Mandó Jesús que se recostaran en la hierba (era época de la Pascua). Dice luego que Jesús alzó la mirada al cielo y pronunciando la bendición multiplicó los panes y todos comieron hasta quedar satisfechos. Por eso hermanos comamos de la Palabra de Dios y de Cristo sacramentado. Dios nos da la fuerza para amar a los demás, para reconciliarnos con los demás. Miremos al cielo para experimentar todo esto gratuitamente. Y que la bendición de Dios Todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes. Amén.