Queridos hermanos: Hemos comenzado la Cuaresma con el Miércoles de Ceniza. ¿Qué significa la Cuaresma? Es un tiempo de conversión, de matar el hombre viejo que estamos experimentando en la pandemia. Por eso el Señor nos pone en situaciones de humillaciones, invitándonos a matar nuestro orgullo, nuestra soberbia, nuestra ira, nuestra incapacidad de amar al otro, nuestra incapacidad de ponernos en comunión, eso es lo que habla hoy la Palabra. Dice el libro del Génesis en el primer Domingo de cuaresma: “Yo hago un pacto con vosotros y con vuestros descendientes”, porque va a aparecer el diluvio, este diluvio que quiere matar al demonio que se ha metido en el corazón del hombre. Es el mismo demonio que se ha aparecido durante este tiempo en Sodoma y en Gomorra en aquella época, así llegó la destrucción, la corrupción del hombre. Por eso Dios hace un pacto, una alianza con el hombre, por eso vendrá un diluvio que destruirá el hombre viejo, es decir, la corrupción; y hace esta alianza y deja como signo el arco iris, que es el pacto de Dios con la tierra, con el hombre; y no volverá a destruir más a los vivientes. Hermanos, aprendamos y convirtámonos al Señor; todo orgullo, soberbia, ira es destruido en la cruz de Jesucristo.

Por eso respondemos con el Salmo 24: “Tus sendas son, Señor, misericordia, lealtad, para los que guardan tu alianza. Señor, enséñame tus caminos”. El camino del Señor es la Vida, que es lo que se nos está ofreciendo en esta cuaresma, la Vida, esta Vida eterna, que crea en el hombre el amor; y este camino de alianza, dice, “hace caminar a los humildes con rectitud” y “enseña su camino a los humildes”. La humildad es tocar el “humus”, la tierra.
Por eso hemos escuchado en el Miércoles de Ceniza: “Conviértete y cree en el Evangelio, porque eres ceniza y a la ceniza volverás”, porque venimos de Dios y retornaremos a Dios.

La segunda Palabra es de San Pedro, que dice: “Como era hombre Jesús, lo mataron”. Eso es lo que quiere Dios, matar en nosotros este hombre viejo que no nos deja vivir y nos impide amar a los demás. Dios creó un resto en tiempos de Noé mientras se construía un arca en la que unas 8 personas se salvaron cruzando las aguas. Es el signo del Bautismo que nos salva, que no consiste en limpiar la suciedad, sino en destruir el hombre viejo que hay en el corazón. Esos ocho son el símbolo de la Resurrección de Jesucristo, por eso, respondemos con el versículo antes del Evangelio: “No sólo de pan vive el hombre”, no sólo de comer y de beber de pasarlo bien, una vida burguesa, que llevamos, que se vive; “sino de toda palabra, que sale de la boca de Dios”, aprovechemos a leer la Palabra de Dios, es decir, dejémonos desnudar, convertir por Jesucristo, escuchando la Palabra de Dios, y el vencerá las tentaciones que tenemos nosotros todos los días, el hombre vive de la palabra de Dios que nos da la vida.

El Evangelio de San Marcos dice: “El espíritu empujó a Jesús al desierto, y estuvo durante 40 días, dejándose tentar por Satanás”, ¿Qué son las tentaciones de Jesús?, es la vida del hombre en la tierra, las seducciones, es decir, lo que nos destruye, lo que no nos deja ser vivientes, es decir tener alegría, por eso dice que cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio. El Espíritu empujó a Jesús al desierto y ¿para qué lo empuja?, para luchar contra el demonio, para vencer al demonio que llevamos todos. El demonio de la comodidad, la instalación, el ser adorados. Esta lucha son 40 días, dejándose tentar por Satanás, como nosotros estamos siendo tentados, pero tenemos una garantía, que Jesús ha vencido las tentaciones.

Ánimo hermanos, apoyándonos en Jesús saldremos de las tentaciones que nos presenta el demonio en esta pandemia. Por eso termina diciendo, que arrestaron a Juan y se marchó a Galilea a anunciar el Evangelio de Dios: se ha cumplido el plazo, está cerca el Reino de Dios, convertíos y creed en la buena noticia. Esto es lo que nos dice hoy el Señor: convirtámonos y creamos en la Buena Noticia, humillemos nuestro orgullo, nuestro hombre viejo, para que se dé en nosotros esta Buena Noticia, el Reino de Dios, que es experimentar que Dios nos ama en medio de la pobreza, de la incomunicación y de malentendidos que tenemos de diálogo y de comunión con los demás.

El Señor os bendiga y os de su paz.

Con mi bendición apostólica.

Obispo E. del Callao