No somos pueblo, Pedro, somos ¡ciudadanos!

No somos pueblo, Pedro, somos ¡ciudadanos!

Desde el inicio del gobierno de Pedro Castillo, la palabra pueblo ha sido de uso y abuso común en cada una de sus manifestaciones y declaraciones. “El pueblo quiere…, el pueblo sabe…, nosotros los del pueblo…, las necesidades del pueblo…, los derechos del pueblo…” y muchos más etcéteras.

Pueblo es el conjunto de personas que viven en una población, región o país determinado.
El uso del concepto pueblo se relaciona con aquellos regímenes populistas, aquellos que prefieren una masa de pobladores que generalmente siguen al gobierno de turno, queriendo beneficiarse con algún privilegio personal o de grupo.

Un ciudadano, en cambio, es aquella persona que posee derechos civiles y políticos, así como también obligaciones dentro de un determinado territorio. Es aquel que se compromete con el contrato socio-político de su comunidad. El ciudadano hace afectiva su condición a través del voto, en el cual se basa la democracia. Dicho en otras palabras, en democracia las personas somos ciudadanos, no pueblo, pues ejercemos el derecho a votar, y con este asumimos los derechos y obligaciones necesarios para lograr, a través de luchas democráticas, bienestar y desarrollo en nuestra sociedad. Somos actores activos del sistema democrático.

La democracia entonces se fortalece de ciudadanos que ejercen sus derechos y cumplen sus obligaciones, que ven a los otros ciudadanos como sus iguales, exigiendo que sus autoridades, ya sean gubernamentales o representantes populares rindan cuentas de sus gestiones. Este gobierno ha disfrazado los descarados delitos de sus allegados mediante el discurso de división entre pueblo y ciudad, usando malamente para su beneficio la ignorancia de los menos informados de nuestro país. Si Castillo se preocupase por el pueblo daría el gran paso, convertiría ese pueblo, esa masa, sin rostro, sin voz y sin rumbo en ciudadanos informados y responsables. A todas luces, no le conviene, la masa es lo que puede arrear, a los ciudadanos no.

Ya es tiempo que los peruanos nos identifiquemos y actuemos como ciudadanos y no como parte de un conglomerado que va y viene sin destino final, sin visión de futuro, sin unidad de criterios para poder identificar nuestras necesidades como país.

Hoy es Pedro quien aprovecha de esa falta de cultura ciudadana reinante, pero todos sus antecesores han cometido el mismo delito, han disfrutado de una democracia mediocre que les permite delinquir con impunidad, sin preocuparse de mejorar la calidad del ciudadano, sin responsabilizarlo por el destino del país y reconociendo que su voto es la pieza fundamental de la democracia.

Los políticos, por lo menos por el momento, no lo harán, es nuestra obligación como ciudadanos peruanos exigir que se nos trate como tal.

No somos pueblo, Pedro, ¡somos ciudadanos!

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