Cada ser humano se labra su destino como mejor le parezca, aunque algunas veces las personas no logran lo que se han propuesto por situaciones ajenas a su voluntad que es comprensible pero muchas veces frente a la adversidad se saca fuerzas para lograr los objetivos que se han trazado y las barreras no son impedimento para superar las vallas, todo depende de la actitud mental para resolver las cosas, porque dentro de las personas no debe existir el conformismo sino el altruismo de vencer lo invencible, porque muchas veces las barreras no existen, solamente están en la mente y tienes miedo de afrontarla porque crees que no lo vas a lograr; y lo que sucede es que el pensamiento y la percepción se ha condicionado a no ejecutar las cosas que puedes lograr porque el pensamiento se ha invadido de miedo y pánico que ha paralizado el desarrollo de lo que has decido hacer y el ser humano debe desvincularse de los pensamientos que no permiten seguir adelante, solicitando ayuda profesional que le permita tomar conciencia que los problemas no están afuera sino dentro de uno y que una mente despejada, libre y con buen sentido común puede hacer maravillas y hacer a la persona exitosa.

Conocí el caso de un niño que dentro del seno familiar se sintió solo e incomprendido y limitado por la dinámica familiar rígida, mezclada con ideas religiosas ritualistas que introyectaron sentimientos de culpa y pecado, que influenciaron en su desarrollo y sistema nervioso. Pero adolescente, este niño comenzó a darse cuenta que lo que le estaba pasando no era normal y presentaba problemas de adaptación, relaciones interpersonales, que no afectaron su rendimiento en la escuela, era un alumno promedio pero su mundo emocional estaba plagado de desaciertos y por iniciativa propia solicitó ayuda psicológica y psiquiátrica para que le otorguen herramientas y alternativas para despejar los fantasmas que anidaban su mente y no le permitían tener paz interior. Poco a poco este adolescente que se convirtió en un joven adulto fue encontrando respuestas a todas sus interrogantes, logrando no sentir miedo ni pánico sino muchas gratificaciones emocionales que le permitieron ser un hombre feliz y profesional competente, logrando y manejando un pensamiento realista, “nadie puede hacerte sentir inferior sin tu consentimiento”.

Cuando tuve la oportunidad de ser abogado ad honorem de la Confederación Nacional de Discapacitados, conocí toda clase de personas con diferentes limitaciones pero con mucha riqueza espiritual y fuerza interior muy grande que sus discapacidades formaban parte de su vida y no tenían ningún inconveniente de seguir adelante en la vida.

Muchos han formado una familia con hijos, nietos que recuerdan a los abuelos por su perseverancia y sus buenos consejos en el sentido que en la vida nunca la persona debe sentirse más ni menos que otra persona sino ser uno mismo y nunca perder la autenticidad.