Ciertamente el comunismo, desde la humilde opinión de este Quijote soñador, es una pretensión utópica, la cual intentaré resumir, al igual que lo haré respecto del socialismo. Entonces, el comunismo como sistema social, político y económico, postula que, como sociedad libre de clases, TODO es propiedad colectiva. En este tipo de sociedad todos son iguales, no es necesario el dinero y por tanto la acumulación de riqueza personal. El Estado, a través del gobierno central, controla todo el sistema productivo, redistribuyéndose los recursos y proporcionando TODAS las necesidades básicas a TODA la población.

El socialismo puro, también como sistema social, político y económico, postula que, cada individuo, inmerso en un sistema de gobierno democrático, tiene el derecho equitativo al trabajo, a generar empresa, a los recursos naturales y a los bienes de capital. Entonces, el objetivo sería alcanzar una sociedad de igualdad y equidad, donde la persona logre concretar sus aspiraciones. Es una visión en la que la sociedad no estratifica el esfuerzo del individuo, el cual es más bien cooperativo, y recibe del Estado todos los servicios básicos.

Fíjense. La izquierda peruana, paulatinamente, ha ganado y consolidado espacios de la administración pública, como los sectores de Educación, Cultura, Medio Ambiente, Justicia y Derechos Humanos, Desarrollo e Inclusión Social. También lo ha hecho a través de los medios de comunicación tradicional y de las redes sociales, donde son muy activos y eficaces.

Quijotes, no es casual que, siendo utópicos los postulados del comunismo duro y el socialismo, éstos hayan optado por la estrategia de incorporar, en su discurso reivindicativo, causas que la sociedad como tal reclama. Así tenemos que los socialistas han capturado las causas reivindicativas de los LGTBI, de los medioambientalistas, de la igualdad de género y de la multiculturalidad; pero, también de la lucha contra la corrupción.

Señores, las recientes protestas sociales son la manifestación en contra la estructura de poder estatal corrupta que la derecha ha construido a lo largo de los años. Los jóvenes se manifiestan indignados contra el Poder Legislativo y Ejecutivo que abiertamente negocian, en nuestra cara, los intereses económicos de los propietarios de los partidos políticos. Es en esa coyuntura en la que la izquierda gana espacios: LOS JÓVENES.

Ahora se está forjando, desde la izquierda, una nueva causa reivindicativa contra el actual sistema de gobierno, la cual está reducida a una pequeña pero poderosa frase: NUEVA CONSTITUCIÓN. Dudo que los viejos y jóvenes conozcan el contenido de la actual Constitución. Pero, de lo que sí estoy seguro, al igual que ellos, es que las cosas como están no funcionan.

Quijotes, es la izquierda quien azuza y atiza el fuego político en el corazón de los jóvenes, desde los colectivos a través de las redes sociales. Sin embargo, como ya lo hizo Julio Guzmán, poco a poco una Nueva Constitución irá formando parte del discurso de los del centro y la derecha.

Jóvenes, fíjense bien si quieren construir una sociedad con base en los postulados del comunismo utópico, del socialismo, o quieren una sociedad democrática, pero sin las taras con los que la derecha lo ha construido. Quizá la respuesta sólo sea meterse a la política para desplazar a los tradicionales y corruptos.

¡Jubilación Política Ya!