He sido persistente crítico en los últimos cuatro años de las prácticas de importación de biodiésel (B100) con afectación a la agricultura e industria nacional. Me generan legítimas suspicacias.

Soy un convencido de que el uso de los biocombustibles es una herramienta trascendente en las políticas públicas que involucra a varios sectores: medio ambiente, agricultura, lucha contra las drogas, industria y energía. Sin embargo, ninguno de los sectores mencionados le ha dado la importancia debida. Hoy que estamos en una profunda recesión, apoyar la industria nacional en condiciones de competencia es una necesidad que las autoridades no pueden soslayar.

Las prácticas para no pagar Derechos Compensatorios (DC) y Derechos Antidumping (DA) son variadas; les ha sustentado más de una vez, como la de triangulación en la importación de B100 proveniente de los Estados Unidos, utilizando seudas transacciones con Alemania, China, Ecuador y Países Bajos. Así como también he notificado las extrañas operaciones de exportación de Indonesia y Malasia, que llegan al Perú en menor cuantía de lo reportado en el país de envío.

Adicionalmente a lo mencionado, el Indecopi y Sunat Aduanas deben estar vigilantes en el análisis de la importación de diésel 2 (D2) en mezcla con biodiésel. Hay unas señales que llaman la atención, lo usual era que se importase por separado ambos productos, existiendo pequeños volúmenes de mezcla que se traían al país desde otras latitudes.

En el período 2017-2019, la importación de la mezcla se ha incrementado en 140%, no se puede aducir un crecimiento de la demanda interna, las cifras de mercado para el mismo período señalan que han variado tan solo en 13%.

Se puede aducir que es una decisión de racionalidad económica, a lo que ya agregaría, que es más difícil de fiscalizar si se está introduciendo biodiésel subsidiado, en vista de que los reflectores están puestos en el manejo del B100.
Muy importante tomar inmediatamente cartas en el asunto, porque justamente este año se están venciendo los DC y DA impuestos por Indecopi al B100 americano y el próximo año ocurrirá con el producto proveniente de Argentina. Podríamos estar ante una nueva práctica de evasión de derechos que le corresponde cobrar al fisco.