Se veía venir. La primera clarinada de alerta se dio en Inglaterra cuando se detectó, en diciembre del año pasado, que una nueva variante del virus venía afectando a la población con más letalidad y rapidez que el Covid-19. Entonces, en ese país y en otros de Europa, igualmente golpeados por la enfermedad, se aprestaron a dictar nuevas medidas de confinamiento general para enfrentar esta nueva situación. En el nuestro, con una realidad distinta en lo económico y social, el Ejecutivo anunció cuarentena focalizada para combatir el incremento de contagios que se ha tornado sumamente preocupante estas últimas semanas.

Si bien la medida parecía contar con un silencioso consenso aquí y en todo el mundo, no faltaron voces de expertos y de parte de la ciudadanía que consideraron la medida como muy severa, máxime cuando se desconoce qué medidas preventivas ha tomado el gobierno para no repetir los errores de hace un año, cuando el entonces presidente Vizcarra dispuso una medida similar sin haber previsto las medidas más elementales para llevar a cabo una estrategia adecuada, con las consecuencias funestas que todos tuvimos que experimentar como centros hospitalarios colapsados, falta de oxígeno y camas UCI, escasos implementos de protección para médicos y policías que estuvieron en primera línea de combate, llevando, por cierto, la peor parte en este desigual esfuerzo por contener los contagios.

Las nuevas medidas restrictivas regirán, diferenciadamente en todo el país, a partir de mañana domingo y estarán vigentes hasta el 14 de febrero. Si la medida termina esa fecha o continúa por un tempo más, dependerá de los niveles de logro obtenidos en razón de los objetivos y metas que se hayan trazado. Entretanto, nos quedará guardar los protocolos recomendados y a regañadientes las medidas de confinamiento, aunque esto último colisione con la realidad, debido a que existe una inmensa población –la más vulnerable, socialmente—que vive el día a día con una economía precaria, que le obliga a salir a trabajar para poder comer ese día. Es una realidad dura y dramática desde todo punto de vista.

Los técnicos del gobierno han dividido el país en razón de la peligrosidad del contagio. El nivel extremo es el de inmovilización social obligatoria, con mayores restricciones que otras regiones. Aquí están Áncash, Pasco, Huánuco, Junín, Huancavelica, Ica, Apurímac, Lima Región, Lima Metropolitana y Callao. El nivel muy alto se quedará con el toque de queda por las noches, no podrán circular vehículos particulares los sábados y domingos. Aquí están Tumbes, Amazonas, Cajamarca, Ayacucho, Puno, Cusco, Arequipa, Moquegua y Tacna. En el nivel alto seguirá el toque de queda por las noches y los carros particulares no circularán sólo los domingos, entre otras restricciones. Aquí están Piura, Loreto, Lambayeque, La Libertad, San Martín, Ucayali y Madre de Dios

La situación que se nos presenta es, en general, preocupante. El viceministro de Salud, Luis Suárez, ha dicho a este mismo diario, que “como epidemiólogo debo señalar que jamás ni yo ni nadie imaginó las proporciones de esta pandemia. Por eso la primera ola ha sido un tsunami para nosotros. Entonces, con una segunda ola, con un virus más letal y con más rápida velocidad de propagación y de pasar de leve a grave, debemos estar preparados para el peor escenario. Tengamos eso presente de manera clara y realista”. Una manera honesta y transparente de señalar las cosas, y claro esta refleja la falta de reacción de los gobernantes de turno que debieron prevenir lo que ahora padecemos. “Creemos que a estas alturas un 40% de la población ha sido infectado. Debemos tener cuidado porque esto puede esconder variaciones significativas por ser promedias. Mientras en los distritos más pudientes de Lima tenemos un 15% de la población infectada, en los conos podemos llegar a 60%.(…) Debemos ser responsables y tomar conciencia que los contagios solo se detienen con dos medidas: distanciamiento social de 2 metros y uso de mascarillas. La nueva variante que ya está circulando en el país es más letal y se contagia muy rápido. Así evitaremos la propagación”, señaló. Estamos advertidos.

Juez Supremo