Me llamó la atención la velocidad de la recomposición del nuevo gabinete que, a diferencia del gabinete Bellido, se realizó rápidamente, lo que nos demuestra que fue concebido con antelación por el presidente Castillo, es decir que no fue un hecho emergente, sino que fue bien “cocinado” con días de antelación. Por otro lado, ambos Poderes Ejecutivo y Legislativo están jugando mejor el ajedrez; el Congreso adelantó su semana de representación para cumplir con los plazos para tramitar la ley que desarrolla la confianza y poder presentar la censura del exministro de Trabajo, pero también el Gobierno hizo lo suyo, ya que aprovechó el día feriado para hacer un “puente” de cuatro días, hasta el 11 de octubre y con ello tener mayor margen para administrar las reacciones del nombramiento del nuevo Consejo de Ministros y tener cuatro días claves para el “enfriamiento” del escenario político.

Sin embargo, el Congreso debe tener presente que la observación al proyecto de ley que desarrolla la institución de la confianza fue firmada por el señor Bellido, es decir por el ala dura de Perú Libre, la cual ya no está presente en el Gobierno, por lo que habría que hacerse la pregunta si la nueva presidenta del Consejo de Ministros piensa igual que su antecesor. De pensar igual, el Congreso debe tener en cuenta que con el actual contexto legal, en la sesión plenaria en el que se quiera aprobar la insistencia de la ley de desarrollo constitucional sobre la confianza, la presidenta del Consejo de Ministros podría plantear la cuestión de confianza sobre la observación a la ley de desarrollo constitucional sobre la confianza, pero ello no sería problema ya que la cuestión de confianza se debe debatir en la sesión en que se presenta o en la siguiente, por lo que el Congreso podría aprobar la insistencia y a renglón seguido promulgarla, dejando a la solicitud de confianza “fuera de juego”.

Pero ¿qué pasaría si el Gobierno no hace cuestión de confianza a la observación sobre el proyecto de ley de desarrollo constitucional? Aquí el Congreso debería evaluar su conducta con el Gobierno y tomar quizás esa actitud como un mensaje para iniciar un proceso de estabilidad política y ser menos confrontacional. Esperemos que la semana del 11 al 15 sirva para recalibrar las opciones y que el nuevo escenario sirva para la ansiada gobernabilidad democrática.

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