Los actuales tiempos son de extremo cuidado en el país, mezcla explosiva: polarización, crisis sanitaria por el covid-19 con su cerca de 190 mil fallecidos, ad portas del aniversario del Bicentenario sin aún nuevo presidente o presidenta del Perú proclamado por el Jurado Nacional de Elecciones, lo que no sólo causa el alza del precio del dólar, sino que encima hay una campaña de desconocimiento de los resultados oficiales del sufragio, que colocan a Pedro Castillo de Perú Libre como el ganador del balotaje del 6 de junio, y se denuncia “fraude en mesa” en zonas rurales donde arrasó este candidato.
El tema va in crescendo, porque no sólo se ha hecho uso de un sinnúmero de recursos de nulidad, sino que también en actividades públicas y en continuas entrevistas ante los medios, se viene repitiendo una y otra vez que estas elecciones en segunda vuelta están viciadas y debe procederse a una nueva convocatoria al punto de exigírsele al jefe del Estado Francisco Sagasti que pida una Auditoría a la OEA, olvidando que nuestra Constitución dispone en su artículo 118 numeral 10, que el Presidente de la República debe “Cumplir y hacer cumplir las resoluciones del Jurado Nacional de Elecciones”. Y la cereza del helado, un miembro del JNE, el fiscal Luis Arce, declinó a éste dejándolo sin quórum; toda una situación inédita en la historia republicana del Perú.
El aura de “fraude” exacerba los ánimos de la ciudadanía, los que defienden tal posición desconocen la autoridad del JNE queriendo involucrar en la solución de la controversia a organismos internacionales como la OEA, y por el lado de Castillo, así como muchos independientes, se pide respeto a lo que nuestros entes resuelvan. Ya se habla de “racismo” y “discriminación”, como tema de fondo en este reclamo, esto es una olla de presión que podría explotar en cualquier momento llevándonos a una guerra civil.
Lo concreto es que los veedores internacionales, instituciones de prestigio como la propia OEA, UE y el Departamento de Estado de los EE.UU., han reconocido la transparencia de la segunda vuelta y que esperarán a lo que resuelva el Sistema Electoral, respetando las instancias peruanas. A esto se suma que IPSOS, hecho el análisis de todas las actas de sufragio, se ratifica en su conteo rápido al 100% que da como ganador a Pedro Castillo.
Una de las moralejas que nos debe llevar todo esto, es que urge un Código Electoral con leyes que recojan la casuística presentada de los últimos procesos y su solución adaptada a los tiempos, así como contemplar situaciones como la renuncia o declinación de algún miembro y cómo proceder a fin de no quedarse sin quórum, entre otros. Si no se hacen las correcciones volveremos a pasar este vía crucis de que cualquiera pueda desconocer los resultados electorales y deje al país en el limbo hasta el 28 de julio. ¡Qué frágil nuestra democracia!

Para más información, adquiere nuestra versión impresa o suscríbete a nuestra versión digital AQUÍ.

Puedes encontrar más contenido como este siguiéndonos en nuestras redes sociales de Facebook, Twitter Instagram.