Lo peor de todo, amable lector, es que después de esa hecatombe de corrupción que conmocionó al Perú, fomentada por la mafia Odebrecht, Graña y Montero, Club de la Construcción, Toledo, Humala, Kuczynski, Vizcarra, etc. –cuyos protagonistas siguen libres, y los enjuagues de la Fiscalía de la Nación son más evidentes para favorecer a esa mafia de despreciables-, repetimos, después de todo el padecimiento que soportó una sociedad atormentada por la podredumbre de cuatro presidentes de la República, ene ministros de Estado, altas autoridades del país, etc., pues hoy resulta que quienes se rasgaban las vestiduras por el escándalo Lava Jato –la progresía caviar entera, personificada por aquellos “luchadores contra la corrupción” Martín Vizcarra, Zoraida Ávalos, Fiscal de la Nación, los fiscaletes Pérez Gómez y Vela Barba, el juez supremo César San Martín, las oenegé Ideele, Transparencia, Proética, Aprodeh, Diego García Sayán, etc.- o están metidos hasta el tuétano en el crimen de las vacunas o callan la boca para no acusar a sus cófrades caviares y, de paso, salvarse ellos el pellejo.

Tan o más grave que el crimen perpetrado por personas como el miserable, sinvergüenza e investigado por corrupto Vizcarra, el médico (nunca más debe llevar el título) Germán Málaga, la hipócrita exministra Mazzetti (neuróloga, incapaz de siquiera mostrar un ápice de empatía con los millones de peruanos enfermos o aterrados por contagiarse de la covid), la aprovechadora excanciller Astete (negociaba con los chinos a nombre de la nación la compra de la vacuna menos efectiva y más cara del mundo, mientras le puso reparos a las vacunas más eficaces y muchísimo más baratas), y asimismo otros funcionarios estatales metidos en el mugriento episodio de tráfico de la vacuna china; tanto o más grave, repetimos, que la actuación de esta ralea de crápulas es la vileza de los caviares, que se jactaban de que la izquierda era sacrosanta, limpia, impoluta. Y que aquello le daba derecho a ser dueña de la verdad y señora de lo políticamente correcto. ¡Pues ni una ni otra! La zurda, como siempre -especialmente la descafeinada gauche rosada-, fue, es y será abanderada de la corrupción. Sus ansias de venganza –basadas en envidiar al que más tiene gracias a su esfuerzo- hace que se desempeñe siempre medrando del Estado, importándole un caracol la gente más desfavorecida.

Tampoco olvidemos que Vizcarra, sus exministros Zamora, Mazzetti, Alva, etc., tienen gravísima responsabilidad en la muerte de más de 100,000 compatriotas, por su letal gestión alrededor de la pandemia. Sabiendo los estragos hospitalarios que produciría esta peste, ex profesamente –desde marzo del año pasado- no compraron plantas de oxigeno, pruebas moleculares, camas UCI, respiradores, etc. Tampoco lo hicieron aún sabiendo que, en el mundo entero, habían aparecido segundas y hasta terceras olas. Pese a ello, aprovecharon millar y medio de vacunas para inoculárselas ilegalmente, con el objeto de salvar sus vidas a costa de las de miles de peruanos que pudieron salvar las suyas de haberse vacunado. Eso es genocidio. Pero la fiscal Zoraida Ávalos continúa encubriendo a Vizcarra y compañía.