Octógono parental

Octógono parental

La advertencia sobre el contenido de “ideología de género” en la película para niños Lightyear no es novedad, Cineplanet no fue el único. En el cinema Bistro de Guatemala se lee la misma advertencia. Al margen de una escena o del significado del film, el análisis no es si es que se trata de ideología o cultura, sino la finalidad de la empresa cinematográfica para con su público objetivo.

Ideología hay en todo arte, desde Chaplin al neorrealismo italiano hasta la filmografía moderna y la literatura romántica o modernista. Siempre hay una manera de ver el mundo del creador y si a un lado gira Hollywood es a la izquierda. Un adulto con espíritu crítico podrá deslindar o identificarse con la miseria y la lucha de Viñas de ira (novela de John Steinbeck), sensibilizarse con Chaplin o alinearse con las decenas de películas críticas del cine europeo.

Si va dirigido a adultos todo es irrelevante, si trata del tema LGTBQ+ también, el problema es a quién se dirige: a los niños. En la infancia de la generación X o premillennial la violencia era una constante, los golpes, la mala entraña, la sangre y hasta el descuartizamiento se habían naturalizado en animaciones aparentemente inocuas. En una comedia mexicana que conocemos y la llevamos al refrito, era normal que las bofetadas y el maltrato a los niños fuera causa de risa. Sin embargo, no era una agenda o una política detrás la que definía las tramas.

Hoy se sabe que Disney no es tal como es por creatividad o por simple ideología, es una adoctrinadora que se ha propuesto un cambio social, tanto que el contenido de entretenimiento de Disney crece en el número de personajes de sus películas bajo el sello LGBTQ+ y pertenecientes a minorías. Es evidente que en esta y otras empresas, valen las reglas antes de la creación forzando la obra y millones de ojos infantiles devorando lo que quieren sembrarles. Disney, se lee, también eliminó el pronombre de género de sus parques temáticos.

Hagan lo que quieran, nada importa a una persona adulta razonable con quién se acuesta cada cual o cómo se representa a sí mismo. No se trata de restringir lo que cada empresa quiere vender, pero asiste el derecho de los padres a saber de antemano qué le venden a sus hijos: ¿Ideología, adoctrinamiento, violencia, sexo, odio…? Se llama “libertad de elegir”.

Mira más contenidos siguiéndonos en FacebookTwitter Instagram, y únete a nuestro grupo de Telegram para recibir las noticias del momento.