La corrupta constructora Odebrecht sigue poniendo y sacando presidentes. Al acciopopulista Merino de Lama, legítimo sucesor de Vizcarra, le bajaron el dedo por ser ajeno al saqueo perpetrado por esa compañía y sus consorciadas. Este se vio obligado a renunciar por presión de la muchedumbre azuzada por el roji-caviar Julio Guzmán del partido Morado con el grito falso de ‘golpe’; al planificado caos se sumó el penoso comunicado de Confiep que pasará a la historia como ejemplo de la miopía de la élite empresarial y vivo ejemplo de aquello que decía el comunista Lenin: “los capitalistas nos venderán la soga con la que los ahorcaremos”. A diferencia de Merino de Lama, Francisco Sagasti hoy encargado de la presidencia y candidato a la vicepresidencia morada, es bastante ‘comprensivo’ con la putrefacción de Lava Jato y el Cártel de la Construcción. En diciembre de 2019, como vocero y secretario del Plan de Gobierno de su partido, dijo que las contratistas de Odebrecht “deben continuar operando en el país porque si bien sus dirigentes pueden (ojo: “pueden”) haber cometido delitos de corrupción, no se puede castigar a las firmas… A mí Odebrecht me importa un pepino”. Un pepino le importa, también, haber nombrado como premier a Violeta Bermúdez, esposa del abogado Samuel Abad del Estudio Echecopar, a servicio de Odebrecht; y tener como ministra de Defensa a Nuria Esparch, ex gerenta de imagen institucional, es decir lava-cara de Graña y Montero en pleno escándalo Lava Jato. Otro pepino le importa que su líder Guzmán haya recibido 400 mil dólares, en negro, de la constructora del Brasil según versión de esta.

El excongresista de la República por Tacna (2009-2016), Juan Pari, presidente de la primera Comisión Lava Jato, refirió el miércoles a este diario que Marcelo Odebrecht dijo que financió a gobierno y oposición, un asunto que “no se cierra de la noche a la mañana. Los intereses de Odebrecht todavía siguen vigentes y los del conjunto de empresas involucradas en actos de corrupción como el del Club de la Construcción, por lo que precisan operadores en la política”, advirtió.

La presidenta de la Segunda Comisión Lava Jato, la excongresista fujimorista (2016-2020), doctora Rosa Bartra, manifestó su preocupación por el cambio de nombre de Odebrecht, ahora ‘Novonor’, pues este reposicionamiento puede ser una estrategia para evadir responsabilidades y no pagar “por el daño hecho al país”. Recordó que a la fecha no se cuenta con información relevante sobre la gran corrupción ni se sabe “qué va a pasar con el proyecto más grande del Perú, que además es una gran estafa, el Gasoducto. Ya es hora de saber que la justicia operará sobre la gran corrupción que hizo daño al país”, dijo. Cosa improbable con un Sagasti al que todo esto le importa “un pepino”.