Odebrecht y vocal San Martín

Odebrecht y vocal San Martín

Ninguno de esos políticamente correctos, químicamente puros caviares chistó, cuando el todopoderoso juez supremo, César San Martín, falló a favor de anular sentencias que previamente emitieron instancias inferiores, prohibiendo que la corruptora y mafiosa constructora y contratista, Odebrecht, sea proveedora del Estado al que, de la mano de presidentes, propietarios de medios, politicastros y poderosos estudios de abogados, estafara por cerca de US$ 12,000 millones.

En síntesis, luego de que el Perú ya había empezado a recuperarse del festín de estafas -del cual disfrutaron Toledo, Humala, Kuczynski y Vizcarra- el citado César San Martín autorizó a Odebrecht y al Estado peruano para que vuelvan a hacer negocios. ¡Vale decir borrón y cuenta nueva! Acá no pasó nada. ¡Tanto que Odebrecht no le ha pagado un centavo al Estado peruano! ¡Más bien, con posterioridad a aquel multimillonario regalo que le hizo el justiciero San Martín, Odebrecht ha demandado internacionalmente a nuestro país por algunos miles de millones! Si semejante escándalo no fuese suficiente, San Martín también emprendió otra cruzada salvadora para otra mafia que giró –y seguirá girando- alrededor de la corruptora Odebrecht.

Esta vez, el turno le correspondió a los abogados contratados por Odebrecht, para conseguir prebendas como la que estamos citando. ¡Fallos que, dada su incongruencia, el Tribunal Constitucional debiera de tomar cartas en el asunto!

Porque, amable lector, no sólo resulta insultante sino humillante, para el Perú, que una empresa que ha manipulado a media docena de presidentes; ha dominado a parlamentarios; ha mantenido como felpudos a muchísimos ministros; ha comprado hasta conciencias de miembros del directorio –inclusive directores- de “grandes medios de prensa peruanos”, retorne por todo lo alto, porque una sala de la corte Suprema, presidida por el vocal César San Martín Castro, decidió devolverle todos sus pergaminos para que continúe haciendo de las suyas en nuestra nación, amparada en que ha cambiado de nombre. ¡Aunque sus dueños siguen siendo los Odebrecht!

¡Pero el vocal San Martín Castro ha ido bastante más allá! Sucede que decidió santificar a varios prominentes abogados capitalinos, liberándolos de aquellas sentencias condenatorias que recibieron en primera y segunda instancia. Uno de ellos es el inefable Juan Monroy Álvarez, quien fuera llamado por el entonces primer ministro, Pedro Pablo Kuczynski. a media mañana del 4/8/05 para opinar sobre los contratos que Odebrecht ya había elaborado para la ejecución de la Interoceánica.

¿La razón? ¡Toledo “se había empecinado en suscribirlos ese mismo día”! En verdad, no hubo tiempo para revisar la centésima cantidad de páginas del contrato de marras. ¡Sin embargo, Monroy opinó a favor aquel mismo día! Esta jugarreta fue condenada por el poder Judicial en primera y segunda instancia. Sin embargo, el imbatible vocal supremo César San Martín decidió absolverlo, sin justificación alguna.

Sentencias como esta revelan que nuestra Justicia dista muchísimo de lo que significa su nombre. Con vocales como San Martín –a quien Nadine Humala le cita en una de sus imprescindibles “agendas”, agregándole “juez se puede escoger”, hecho por cierto jamás rebatido por San Martín- solamente podríamos esperar más de lo mismo.

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