Como bien acertara una nota de EXPRESO, las instituciones democráticas de nuestro país han sido “avasalladas, producto de su propia corrupción.” De otro lado, el comunismo se ha infiltrado “de manera sistemática y progresiva en el aparato estatal y en los gremios laborales y sectores populares”. Cita como ejemplos lo que ha ocurrido con los proyectos mineros Las Bambas y Tía María donde, parapetados detrás de una franja de lucha pro ambientalista y, consecuentemente, anti minera, respaldada a su vez por oenegés promotoras del cambio radical de la humanidad, enchufándonos a organizaciones que proclaman la ideología de género, la preeminencia LGTB, el matrimonio unisexual, etc. Nos referimos a un ensayo teledirigido a proclamar que el hombre y/o la mujer no representan lo que estableció la naturaleza, sino que responden exclusivamente a su propia “voluntad”. Si por circunstancias que le interesasen a algún hombre adulto y perezoso -como buen comunista- ser mujer porque, gracias a aquello, pudiera jubilarse, por ejemplo, cinco años antes, nadie podrá obsérvaselo bajo pena de acabar condenado a prisión por violentar un derecho humano. Porque las izquierdas han conseguido calificar como una violación de derechos humanos a cuestionar que a una persona con barba, bigote y demás adminículos masculinos se le reconozca oficialmente como mujer, siendo natural, científica, sanitariamente hombre.

Esto último apunta -como las demás plataformas de lucha del marxismo para retornar ya blanqueado, tras su implosión en 1989- a concentrar todo el poder y todo el control sobre las sociedades en manos del Estado. De un Estado omnímodo, donde éste, en simultáneo, esté dominado por el comunismo del siglo XXI, trajeado de buenista con engañifas como aquella defensa del medio ambiente, la obligatoria igualdad social, económica y política, que incluye la conquista del mundo por la plataforma totalitaria que proclama luchar contra las religiones a las que Marx llamó el opio del pueblo; y a favor del Estado laico, benefactor, que subvencione -en la práctica- íntegramente las necesidades de la gente. Aunque en realidad, aquella subvención jamás abarcará a toda la sociedad. Porque esas ayudas solamente las recibirán los que necesite utilizar el régimen de turno como parte de un ejército popular, orientado a controlar al resto de la gente. Ejemplo, esas llamadas “defensas barriales” instituidas por Cuba y calcadas en Venezuela. Esta es la estrategia del socialismo del siglo XXI impuesta por Cuba mediante el Foro de Sao Paulo y su apéndice, el Grupo de Puebla. Ambos de carácter comunista. Según este Foro, el objetivo deberían ser todos los países del Continente Americano. Incluyendo EEUU, alegando que “Ahí el partido Demócrata lo forman en su mayoría políticos izquierdistas, muchos radicales, otros confesos comunistas. La intención es instaurar en Norteamérica un Gobierno socialista (sic).”

Por ello reviste capital importancia engarzar las ideas del Foro de Sao Paulo con los planes de gobierno que proponen los candidatos de izquierda que participarán en las elecciones peruanas de abril. Comprendámoslo bien. Las “iniciativas” del Foro de Sao Paulo -como antes fueron los ucases de Moscú- constituyen el verdadero programa de los izquierdistas peruanos.