Solo en una sociedad resentida como la peruana puede ser noticia que una mujer decida comprar Nutella para “engreírse” durante la cuarentena total que ordenó el gobierno morado. Esta señora puede comprar lo que le dé la gana para pasar el confinamiento, que duraría -por ahora- hasta el 14 de febrero. No le hace daño a nadie, ni tampoco perjudica que otros decidan abastecerse de licor. Mientras la prensa oficialista le da la importancia que no merecen estas anécdotas, mira, a su vez, de soslayo a los connacionales que viven al día y que no tendrán qué comer por culpa de este nuevo encierro “light”. El Gobierno, incluso, ha tenido el cuajo de anunciar que 4.2 millones de hogares de las regiones con “alerta extrema” frente a la pandemia comenzarán a recibir bonos de 600 soles el 17 de febrero. Así como lo lee: 3 días después de que haya culminado el periodo oficial de enjaulamiento. ¿Cómo sobrevivirán, entonces, los pobres por quince días? A nadie le interesa, pues lo crucial aquí es hablar de la conocida crema de cacao y avellana.

Menos aún parece merecer la pena cuestionar al ministro del Interior, el morado José Elice, quien ha instalado cárceles en donde encerrará -por 4 horas- a los peruanos que osen incumplir las normas dictadas por el gran hermano empañuelado. Elice no supo qué responder cuando periodistas de Exitosa le preguntaron si haría una diferencia entre los que rompen las reglas por rebeldes o los que lo hacen porque tienen que trabajar para sobrevivir.

A todos por igual los meterá en esos calabozos llamados eufemísticamente “centros de retención temporal”. Vaya eficiencia. El novato en el Mininter es tan hábil como su colega de gabinete Pilar Mazzetti, quien descubrió cómo vencer al coronavirus: como los asintomáticos no contagian cuando respiran, la solución es no respirar. Wow. ¿Por qué no se le ocurrió antes a otro doctor esta brillante idea?

Tampoco es importante advertir que el presidente Francisco Sagasti mintió al pueblo al prometer que el primer lote de un millón de vacunas chinas de Sinopharm estaría en el Perú en enero, cuando, en realidad, estas “llegarían” (siempre en condicional) el próximo 9 de febrero. Sagasti también anunció que el mecanismo Covax Facility nos entregaría algunos antídotos de Pfizer o AstraZeneca en el primer trimestre de este año, sin embargo, la premier Violeta Bermúdez lo corrigió y afirmó que aún no tenemos fecha ni cantidad. Esta es la administración de la improvisación.

Y, por último, menos interesa que un sujeto vil y despreciable, como Martín Vizcarra, salga a dar clases de cómo manejar la pandemia, pese a que este caradura -que busca llegar al Congreso para no terminar preso- “logró” que el Perú ocupe el primer lugar en muertos de covid-19 por millón de habitantes en el mundo, e hizo también que el país se ubique a la cima de las naciones de la región con la peor caída económica. ¡Destruyó la salud y la economía!

Pero mejor sigamos hablando de la Nutella…