En los ocho meses que tiene por delante el gobierno de transición, en el sector economía no solo debe tener como agenda reinstalar la disciplina fiscal y equilibrar el presupuesto vía endeudamiento, porque no tiene alternativa; sino también la oportunidad de Waldo Mendoza, titular del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), de poner en práctica la promoción de políticas sectoriales, tema que ha sido motivo de su prédica en los últimos años mientras ejercía la presidencia del Consejo Fiscal.

El hoy ministro Mendoza siempre se mostró escéptico de los resultados que podrían generar los planes de competitividad, elaborados tanto por el Consejo Privado de Competitividad y por el MEF. Su crítica se basaba en que implicaba el mejoramiento de una serie de sectores: interior, justicia, productivo, entre otros, lo cual según su decir “no se sabía por dónde se empezaba”.

En contraposición, proponía políticas sectoriales y tomaba como referentes a la minería y la agroindustria. La primera había multiplicado sus ingresos en 18 veces en 25 años y la segunda en 13 veces en 20 años. Cifras que demuestran que las políticas implementadas han sido las apropiadas.

La propuesta de Mendoza apunta el sector forestal, por tener una demanda internacional permanente que puede ser cubierta por una producción local. Sugiero que, acorde con la corriente ambientalista generada por el Acuerdo de París, del año 2015, que se verá reforzada por la llegada de Joe Biden a la Casa Blanca; adicione la reforestación para ser utilizada en la palmicultura que tiene demanda local e internacional, que es un cultivo alternativo al narcotráfico y que es un gran creador de empleo formal en las zonas rurales.

Hay el suficiente tiempo para hacer una propuesta legislativa para la promoción de los dos sectores mencionados, puede consultar detalles a los agentes económicos que ya participan en estas industrias y a expertos en materia ambiental, y tendrá un buen proyecto para su discusión en el Congreso.

Manejados convenientemente para no generar depredación de bosques, los sectores referidos se van a convertir en motores de la economía, que no se han creado en décadas. Puede ser parte del legado que deje su paso por la cartera del jirón Junín.