Otto Guibovich

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Los asesores extranjeros en Palacio de Gobierno y los intereses nacionales

Ningún país serio acepta asesores extranjeros en sus casas de gobierno por dos razones fundamentales: en las sedes de gobierno de países pequeños o grandes se tratan temas estratégicos de Estado, relacionados con los intereses nacionales. Y segundo, porque existe gente calificada en cada país que conoce su realidad y defenderá mejor los intereses de todos sus connacionales.

Aquí, asesores extranjeros se han metido literalmente a la cocina de Palacio de Gobierno y alguno saqueó y luego desapareció sin rendir cuentas. No al chauvinismo pero para estos cargos no se debe permitir forasteros sin mayores luces ni transparencia en su proceso de contratación que puedan asesorar desde una perspectiva puramente utilitaria resumida en: tú me pagas, yo te asesoro. Pero, ¿qué hay si las consecuencias de su asesoramiento son funestas? Daniel Borobio, un argentino, se convirtió en hombre clave del régimen de Alberto Fujimori y descubrimos tarde su tráfico de influencias y manipulación de informaciones. Los diarios chicha y la subcultura difamatoria es uno de sus legados.

El embargo de 285 millones fijados por los tribunales anticorrupción fueeludido con una fianza de 290 dólares y vive feliz en Chile. ¿Cuánto cobró? No se sabe ni se sabrá. El chileno Esteban Silva del Partido Socialista, amigo de Hugo Chávez, asesoró a Toledo en temas sociales e internacionales como si no hubiese peruanos expertos en ello. Simultáneamente Avraham Dan On de Israel, fue jefe de seguridad del mandatario y hoy está comprometido en corruptelas que tienen detenido a Toledo quien fue comprado a su vez por brasileños de Odebrecht. Riesgo y vergüenza total.

Otro argentino Maximiliano Aguiar es asesor hoy del presidente en gestión. No hay razones para sospechar de hechos irregulares y ojalá no aparezcan en el tiempo. Es saludable la asesoría de gran nivel si dejan entregables que permita a la gestión y a las futuras aprovechar alguna lucidez proveniente de ultramar. Claro, los mencionados no son Peter Drucker o Porter por citar dos referentes. Por ello debe legislarse para hacer transparente la contratación, objetivos, producción, a la par de prohibir “asesores de cabecera” que no leguen algo útil al Perú. Poco o nada se legisla sobre intereses nacionales, políticas de Estado o asuntos geopolíticos.

El Congreso con cientos de asesores manda saludos, felicitaciones o pone nombre al cielo, sin compromiso con asuntos verdaderamente sustanciales. El presidente chileno viene a Lima y afirma problemas limítrofes terrestres y todo es silencio. ¿Qué? Decía Pablo Ferreiro de Babot, mi profesor en Gobierno de Personas, una inolvidable sentencia: “los líderes de primera buscan asesores de primera, mientras los de segunda buscan asesores de tercera para hacerles sentir que ellos son de primera”. ¡Gol!





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