Conscientes de la crisis de confianza, de la crítica situación política, social y económica, el Pacto del Bicentenario hace un llamado a los candidatos a la Presidencia de la República.

El Perú como república, se basa en los valores del Estado de Derecho, que reconoce la libertad, la defensa de la persona y el respeto de su dignidad, como fin supremo de la sociedad y del Estado; debiendo primar el honor, la privacidad, la presunción de inocencia, la integridad, la honestidad, la paz social y la igualdad frente a la ley, en el marco constitucional.

Así como se debe respetar los derechos humanos, la libertad de expresión y de prensa, deplorando todo intento de imposición y/o manipulación. Hay que rechazar la violencia, insulto, maltrato, menosprecio y la estigmatización de cualquier índole.

Hay que fomentar el respeto al equilibrio de poderes, el ejercicio íntegro y transparente de la función pública, la defensa de la Seguridad Nacional y Ciudadana, la rendición de cuentas públicas. Condenando y denunciando todo acto indebido y/o ilegal de las autoridades electas o designadas, dándolo a conocer para que las autoridades competentes actúen conforme a la ley, sin demoras ni encubrimientos.

Reconocemos que la pobreza y la pobreza extrema sólo pueden superarse mediante el crecimiento sostenido y plural de nuestra economía, la priorización de la educación, la salud preventiva integral, el acceso al agua potable, una simplificación de las leyes, la digitalización y simplificación de todos los procesos públicos, la gestión eficiente y eficaz de la seguridad, de la gestión de los programas sociales, del desarrollo de la infraestructura, del combate a la corrupción, al narcotráfico y a toda práctica económica ilícita.

El Estado debe ejercer el principio de autoridad, gestionar eficaz y eficientemente los recursos.
Valoramos, promovemos y protegemos el emprendimiento, la iniciativa y la propiedad privada, fuentes principales e insustituibles de la riqueza nacional y del bienestar general; igualmente nuestra biodiversidad, la exploración y explotación de nuestros recursos naturales, nuestras culturas ancestrales y el diálogo intercultural.

Dada la crisis de confianza, practicaremos y fomentaremos la difusión y el pleno ejercicio de los valores ciudadanos, por cuanto todos debemos aprender a ser mejores personas y ciudadanos dentro del marco de la Ley de leyes.

Nuestra historia bicentenaria es suficiente aliento para iniciar una nueva etapa que encarne y ejercite los valores y compromisos expuestos. Quien resulte electo, que suscriba el presente Pacto, sin renunciar a fiscalizar, contará con el respaldo de nuestras bancadas y así dotaremos al gobierno de la estabilidad indispensable.

El presente Pacto del Bicentenario, sin precedentes nacionales, nos compromete históricamente como aspirantes a la Presidencia de la República y en el caso de ser electos personificamos a la Nación, siendo a su vez Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas.

Declarando que nuestras organizaciones políticas y nuestros candidatos a las vicepresidencias y al Congreso de la República adquieren iguales compromisos, lo suscribimos.

El Pacto del Bicentenario está sobre la mesa, a la firma de los candidatos.