Padre Pablo Larrán García

Acerca de Padre Pablo Larrán García:



Por los caminos del Señor

Hola…  Recuerdo que fue el 27 de agosto de hace apenas unos años –santo de mi papá– que estuvimos caminando por las calles de la ciudad de Vigo y en un caluroso verano resultó muy apetecible sentarnos en una terraza, en el malecón de la playa de Samil. Estoy hablando de un atardecer, junto al mar, degustando un agradable café. Como siempre, conversé con mi padre de muchas cosas, pero hacía tiempo que quería hacerle una pregunta y la verdad es que nunca tuve la oportunidad, no por otra cosa, sino porque no sabía cómo planteársela.

No obstante, el día de su cumpleaños y al lado del mar de la playa de Samil, creí que era el momento oportuno y en el marco de una conversación le dije mirándole a los ojos: -Papá, hace 50 años, recién con diez, ingresé al Seminario donde estudié la primaria y la secundaria; después, en el camino hacia el Sacerdocio, llegué a la Facultad de Teología donde, al terminar, fui ordenado Sacerdote y al mes me enviaron al Perú. En aquel momento, ya eran 37 años de mi estadía aquí en Lima. Le pregunté: ¿Por qué me amas?

Apenas me quedé en silencio, mi padre me contestó: -Te amo porque tú eres mi sangre. Es verdad que el tiempo y los espacios parecieran que no han jugado a favor nuestro; sin embargo, por tus venas corre mi sangre y, lo mismo que tú, quiero que sepas que jamás he olvidado dónde has estado.

Continuamos hablando de muchas cosas, pero hoy, en este “Día del Padre”, simplemente quiero decirte que la herencia más grande que la vida me ha dado es la sangre de mi padre y de mi madre que corren por mis venas. Aclaro que, para mí como para los judíos, la palabra “sangre”, además de ser el líquido que corre por nuestras venas, tiene un significado mayor: “vida”. Es por ello que, cuando uno ve las relaciones de padres e hijos, desde esta extraordinaria perspectiva, te das cuenta que por encima de las circunstancias –y a mí me ha tocado vivir espacios lejanos y tiempos largos sin poder verlos físicamente– ni un solo segundo de nuestras vidas, ni la de ellos, ni la mía, nos hemos sentido alejados.

No puedo marcar caminos, pero a mis 63 años reitero que ambos, mi padre y mi madre, son mi sangre, mi vida… y sé que para ellos soy lo mismo.

“Conocimiento es aprender algo cada día. Sabiduría es desprenderte de algo cada día”

Gracias por llegar hasta aquí.  Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!



ico-columnistas-1-2018

Más artículos relacionados





Top
Domingo Pérez solicita comparecencia con restricciones para José Chlimper

Domingo Pérez solicita comparecencia con restricciones para José Chlimper