Escuchar a la premier Violeta Bermúdez, indicar que el padrón para la entrega del bono de 600 soles que el Gobierno peruano dará por esta cuarentena recién estará limpio el 15 de febrero, fecha señalada como fin del encierro que sufrimos en Lima, me confirma que la burocracia no ha cambiado nada en los últimos 20 años, a pesar de que hoy existen herramientas tecnológicas que nos permiten subsanar estos temas.

El padrón de personas que requieren ayuda económica debería ser uno de los instrumentos más actualizados del Estado. Estamos hablando de personas que no pueden esperar que buenamente se haga esta labor cuando haya tiempo y voluntad. Seguir cometiendo este mismo error, constantemente ya no es ni siquiera negligencia sino un crimen. Un padrón mal hecho abre la puerta a la corrupción, compadrazgo y tarjetazo.

Una de las tendencias que hoy se observa en el mundo es la Identidad Digital (ampliamente analizada por everis), y en ella se incluye información básica que tenemos ya digitalizada en RENIEC y datos adicionales que se deben ir sumando a ella, por ejemplo, si te vacunaste contra la COVID-19, pagaste tus impuestos, o debes recibir ayuda estatal. Todos los peruanos ya tenemos un código único, nuestro número de DNI, sin embargo, por desidia aún no se une toda esta información en una sola base.

Un gran temor al respecto es la suplantación, sin embargo, gracias al blockchain esta posibilidad disminuye a tal punto que la hace la alternativa más viable en el futuro muy cercano. El papel (por ejemplo, de certificado de COVID 19 negativo) es fácilmente falsificable, pero engañar a este sistema es casi imposible, con el plus adicional que todos tenemos acceso a la verificación en línea.

Si las empresas han tenido que dar aceleradamente el salto digital para ser más eficientes y seguir trabajando, no se entiende porque nuevamente el tema del padrón es tan lento, ineficiente y (sobre todo) indolente, puesto que sin vergüenza alguna en el rostro se anuncia que aún se esta limpiando. ¿Qué pasó con la data utilizada y manejada el año pasado?

La actualización y utilidad del padrón no ha sido un tema menor en el año 2020. Fue el gran problema para la entrega de los bonos. La exministra de Economía, María Antonieta Alva, quien no era una novata en la gestión pública, dijo que se tiene que “soportar” el hecho de que algunos ciudadanos quedaran fuera del padrón de beneficiarios o que otros reciban sin requerirlo. En ese momento la excusa era la de siempre que era difícil lidiar con esta realidad. Sinceramente, cansada estoy de ver pocas soluciones.

Culminar con la implementación de la Identidad Digital, al igual que el reglamento de la Ley de Cáncer Infantil (el cual duerme en la mesa del Presidente Francisco Sagasti), es una decisión que depende exclusivamente del Ejecutivo, pero que no se pone en marcha porque, claro, ellos tienen pan en la mesa asegurado.

Cristina Luna -Directora Cuaderno Borrador.