Finalmente se decretó el confinamiento en 9 regiones (incluida Lima Metropolitana y Lima Provincia) consideradas de “riesgo extremo” por la segunda ola de la covid-19, decisión que tardó, hay que decirlo, porque desde diciembre último ya se hacía evidente el colapso de los hospitales y clínicas en varias partes del país, además del aumento “in crescendo” del número de muertos que ya supera en velocidad de contagio y letalidad al comportamiento del virus dado a mediados del 2020; por lo cual pretender tapar el sol con un dedo, como es el caso del ministro de Economía Waldo Mendoza, al señalar que estábamos ante un brote del coronavirus pero aún no en una segunda ola, fue un error que finalmente terminó por admitir el propio ministro, y es que esas horas de indecisión y la falta de unanimidad en el análisis de la real situación de la pandemia ocasionan retardo en las decisiones de Estado, máxime en un Estado de Emergencia Sanitaria.

Es evidente también que la actual gestión del presidente Francisco Sagasti no termina por asumir que aunque lidera un Gobierno de Transición y de Emergencia, como el mismo lo ha denominado, proviene de las canteras del Partido Morado, es uno de sus mejores cuadros políticos al punto de haber sido considerado, hasta hace poco, segundo en la Plancha Presidencial para las Elecciones Generales del 2021, como titular del sector Interior, tenemos al otrora candidato al actual Congreso por los morados, José Elice, que aunque no presenta afiliación, sí ha sido uno de sus rostros visibles.

El gobierno de Sagasti al tomar distancia respecto a su organización de origen, ansiaría tender un manto de protección hacia la candidatura de Julio Guzmán y sus aspirantes al Parlamento, buscaría una suerte de efecto teflón para que los eventuales desaciertos o el desgaste propio de toda gestión no debilite o cause mella en esa oferta electoral, no dándose cuenta que eso a tan corta distancia de las justas electorales es cuasi imposible, la ciudadanía siempre identificará que quien está como jefe del Estado proviene de la bancada del Partido Morado y que el panorama socioeconómico actual afectado terriblemente por una mortal pandemia no variará en las próximas semanas, será el mismo que heredará quien salga electo para gobernar al país, pudiendo hacerse el ciudadano de a pie justa o no esta conclusión, que si no pudieron manejar con éxito al país aunque en breve tiempo, es que no estuvieron preparados para ello y nada garantiza que ahora sí lo estarían.

Así de ingrata es la política, se “paga el pato” a veces inmerecidamente por situaciones que no se buscaron y este quizá sea el caso. Queda de parte del presidente Francisco Sagasti echar andar en todo o en parte, la estrategia trazada para sacar al Perú de la grave situación en la que se encuentra. Por lo pronto el negacionismo no les está llevando por caminos idóneos.