El Perú se ha convertido en un gran pueblo dominado por falsos valores disfrazados de gente superior porque habla bonito, despacito, sonriendo y, fundamentalmente, sin decir nada. Sólo repiten como papagayos las consignas que preparan ciertos cerebros retorcidos que manejan el arte de manipular a las sociedades, al influjo del dictado de los auténticos operadores del planeta postmoderno. ¿Quiénes? Los propietaros de las mayores fortunas de la Tierra. ¡Bienvenidos al mundo contemporáneo de los caviares! Gente que dirige las ONG que, a su vez, manipulan a la prensa y a los gobernantes sometidos a la progresía marxista del siglo XX, tal como sucede en el Perú!

Las elecciones –si finalmente se dan- constituyen un buen ejemplo de lo que decimos. Desde que el mitómano compulsivo, inepto gobernante e investigado por corrupción Vizcarra bajó la bandera a cuadros -dándole la partida a los comicios 2021- arrancó el trabajo de la maquinaria progre-marxista. Su primera medida fue marcarle el terreno a los postulantes afines a ella, lanzando encuestas en las que, ¡oh sorpresa! los suyos figuraban en los primeros lugares por amplísima ventaja sobre la chusma restante. Las figuras de Forsyth y Guzmán de inmediato se convertirían en íconos del triunfo en los comicios del bicentenario. Posteriormente, el gran patrocinador de ambos –el inefable Vizcarra- fue vacado con justísima razón por reunir todos los indicios constitucionales (y mucho más que ello) para ser removido de la primera magistratura. Sin embargo, utilizando a los caviares, la materia gris del progre marxismo manejó el acontecimiento con gran maestría. Acusaría de corrupto, ladrón y golpista al ex presidente del poder Legislativo, Manuel Merino, nombrado presidente para sustituir al moqueguano. ¡Y así arrancaron los luctuosos sucesos que todos sabemos! ¿Consecuencia? Los caviares capturarían finalmente el poder, detrás del cual venían operando desde 2016 usando como marionetas a PPK y Vizcarra. En adelante quedaría asegurada su intentona de fraude electoral, cincelada a través de encuestas amañadas difundidas profusamente por los medios venales vendidos al oficialismo vía la corruptela del “avisaje estatal”. Dichas encuestas ubican como punteros a dos sujetos –Forsyth y Guzmán- auténticos falsos valores quienes, apoyados por la maquinaria oficialista, se aprestarían a fraguar una “disputa en segunda vuelta” para definir cuál de ellos manejaría el país. ¡Aunque ya sabemos cómo lo harían! Siguiendo el desastroso ejemplo de Vizcarra y Sagasti. El primero, un mendaz, incapaz e investigado por corrupción; el segundo su cortafuegos, el poético calculador Sagasti.

Apostilla. El moradito, incendiario y mediocre Guzmán está envuelto en un escándalo de tráfico de influencias ante ONPE, similar al proceso penal que afronta el candidato José Luna Gálvez por acusación de la fiscalía. ¿Por qué el Ministerio Público hace esa distinción, ignorando el mismo delito cometido por el extramaritalmente incendiario y huidizo Guzmán, teniendo evidencias en su poder? ¡Porque la Fiscalía la manejan los progre-marxistas, cuyos patronos Soros, Gates, etc., entre otras funciones, financian “becas, cursos especializados, viajecitos, eventos, etc.” para los fiscales a su servicio! Quizá a esto se deba que el falso valor Guzmán permanezca habilitado para postular.