Víctor Raúl Haya de la Torre es el político más influyente del siglo XX, con una gran capacidad de transmitir su conocimiento social y humano. Su legado evidentemente trasciende las fronteras del mismo Partido Aprista que fundó en el Perú; trasciende las fronteras del país con la fundación de la “Alianza Popular Revolucionaria Americana”, un 7 de mayo de 1924 en México, dándole una dimensión continental, a la que llamó la gran patria indoamericana; y trasciende el mismo siglo XX, siendo de plena vigencia en el presente siglo.
Sus discursos, disertaciones y coloquios, lo hacían con una gran capacidad pedagógica y de síntesis para que todos los asistentes pudieran captar las ideas centrales de su mensaje. A la luz de los acontecimientos sociales y políticos que estamos viviendo por el proceso electoral que definirá al próximo presidente de la república, emerge con esa esa sabiduría que sólo un imaginario social puede expresar, la frase “Pan con Libertad”. Esta expresión doctrinaria del aprismo sintetiza una propuesta que lo ubica en la izquierda democrática. “Ni pan sin libertad… ni libertad sin pan”.
“Pan sin libertad…” es la opción del candidato Pedro Castillo quien propone la “distribución de la riqueza para el pueblo”, sin presentar una idea estructurada que nos permita definir el cómo hacerlo. En los últimos 10 años los sucesivos gobiernos de Ollanta Humala, PPK y Vizcarra, han contado con el cogobierno de un sector de la izquierda marxista-leninista llamada “los caviares”. En los últimos 10 años el crecimiento económico ha sido menor, comparado con los 10 años anteriores (Toledo, Alan García). Pero sobre todo en los últimos 2 años ha habido dispendio de nuestras reservas internacionales, y la corrupción, pobreza y desempleo se han incrementado. Los “caviares” han creado el “caldo de cultivo” que ahora la ultraizquierda pretende cosechar, con la complacencia de una “democracia boba” que permite la participación de quienes quieren destruirla.
“Libertad sin pan…” es la expresión del “capitalismo salvaje” o neoliberalismo. Economía de sobrevivencia para un vasto sector de la población, con crecimiento del empleo informal, sin derechos laborales básicos, y una rampante corrupción en todas las esferas del Estado.
Evidentemente la realidad actual nos impone un cambio drástico. Necesitamos una sociedad que tenga pan, pero con libertad. Un Estado que promueva la participación ciudadana, que sacie el hambre de la población: hambre de justicia, hambre de pan, hambre de conocimiento, hambre de trabajo digno… una sociedad con justicia social.

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