“Detrás del aparente gobierno se ha entronizado uno invisible que no es leal ni reconoce responsabilidad alguna ante los ciudadanos”, sentenció el presidente estadounidense Theodore Roosevelt, refiriéndose a las confabulaciones de Cornelius Vanderbilt, Andrew Carnegie, Henry Ford, John D. Rockefeller y John Pierpont Morgan para hacerse del control político de Washington. Eran tiempos cuando se gobernaba para el pueblo, la política le ponía freno a las impúdicas apetencias de quienes pretendían usurpar el poder del electo porque tenían dinero, y la prensa, esa reina destronada por un puto travestido, se encargaba de señalar la corrupción de unos y de otros.

El Republicano Roosevelt tenía claro que el presidente se debía a su pueblo, que sus acciones y decisiones debían garantizar el bienestar de este y que el gobierno debía ser el ‘gran árbitro’ para modular las tensiones de la patronal con los trabajadores, empresas con clientes, y que ambos sectores fueran tratados con justeza y justicia.

Por estos días el Ejecutivo criollo y la prostiprensa despliegan una defensa boba de los bancos, insensibles ante una población empobrecida y desolada por la trágica pandemia. Atacan al Congreso por un proyecto de ley para dar respiro a quienes mantienen créditos con la banca privada y sus argumentos son ridículos. Un diario señaló que los legisladores promovían ese proyecto para no pagar sus deudas, como si todos ellos fuesen deudores y los únicos del país. La ministra de Economía, María Antonieta Alva Luperdi, sale con la ñoñería de que esto “podría” beneficiar a alguien “que solicitó un crédito hipotecario para comprar una casa de playa”, como si el banco no supiese para qué prestó. Más ridículo es el comunicado de la Asociación de Bancos del Perú, Asbanc, señalando que se beneficiaría a cualquier directivo de buen pasar, pero que pidió un crédito para comprarse un auto de lujo. ¿El virus chino da estupidez?

La ministra Alva promovió los inútiles créditos Reactiva, endeudando al Perú en 60 mil millones de soles (8 puntos del PBI). Fue para no romper la cadena de pago de las grandes empresas. ¿Qué pasó? Chaparon el crédito y despidieron a miles. Reactiva está garantizada por el Estado, la tasa de interés es de 1% y tiene un año de gracia. Se entregó a cualquiera, por ejemplo, tres millones de soles a la compañía productora del programa ‘Esto Es Guerra’, y 90 millones a las empresas del Grupo Intercorp, propietario de Interbank, generandose préstamos cruzados, algo prohibido por ley como ya advirtió Contraloría.

¿Y el Ejecutivo no quiere que al sufrido ciudadano le congelen sus pagos crediticios por tres meses? ¿Para quién gobiernan estos?