Existe una viñeta muy conocida de Mafalda que seguramente hemos visto más de una vez, donde ella está al lado de un globo terráqueo y grita desesperada “Paren el mundo, que me quiero bajar”. La situación gráfica es muy particular porque si la vemos ahora, en medio de la pandemia y una cuarentena extendida para impedir contagios inevitables, podríamos asegurar que Mafalda tenía demasiada razón. Además, está claro que su mirada siempre iba más allá de su tiempo y tal vez por eso habría pensado en que no solo esta, sino otras pandemias (sociales, económicas o de otra índole) nos podrían llevar a desistir de la lucha.

Hoy, luego de un 2020 perturbado no solo por la pandemia, sino por la nueva forma de existir y de relacionarnos con los demás, deberíamos mirar la vida –la nuestra y la de los demás– desde una perspectiva diferente. Deberíamos, claro. Y es que quizás, aunque hayamos resistido en la lucha, luego de ver caer a muchos a nuestro alrededor, se nos haya pasado por la cabeza en más de una ocasión que nada de esto vale la pena o que la resistencia del cuerpo y del alma no aguanta tanto para ser perturbada una y otra vez, insistentemente, como una ametralladora perforando nuestras esperanzas. Sin embargo, no necesariamente ese sea el único camino para sobrellevar una pandemia que nos ha arrancado más que la propia vida. Quizá Mafalda no estuvo acertada en quererse bajar del mundo o quizá, mejor aún, jamás dijo eso.

En el año 2012, Quino, su creador, en una entrevista a una radio colombiana afirmó que Mafalda jamás habría dicho algo así: “Yo jamás hubiera puesto en boca de Mafalda esa frase, porque Mafalda no quiere que el mundo pare y ella bajarse, ella quiere que el mundo mejore. Entonces jamás se le pudiera haber ocurrido eso”. Por tanto, la famosa viñeta es falsa, aunque muchos la hayan compartido como si Quino la hubiera creado. Visto de esa manera, entonces, todo cambia.

Después de todos los golpes que hemos recibido de un año que termina agonizante, esperamos que este 2021 no aparezca para detenerlo todo y rendirse, sino para fortalecer la necesidad de luchar y de ir más allá de una pandemia que difícilmente logrará que nos bajemos de este mundo. Con Mafalda o sin ella, con una historia real o ficticia, existe la necesidad de crear nuestra propia historia, una que nos permita hacer girar al mundo mucho más y no bajarnos, sino permanecer en él por siempre con todos los que ahora continúan con nosotros.