Para las elecciones del 11 de abril están habilitadas 24 organizaciones políticas. El promedio es alto en comparación a las 15 que había entre las décadas del ochenta y noventa del siglo pasado; pero tras el fujimorato, allá por el año 2001 hasta el 2010, el número de agrupaciones partidarias subió a la veintena.

Hoy la lista contiene organizaciones políticas lozanas, trasnochadas o chamuscadas. Por ejemplo un partido chamuscado es el de Julio Guzmán, quien apareció a la política en las faldas de Nadine Heredia y acaso fue amamantado por el humalismo. Ni hablar de la forma como se portó con Áureo Zegarra y Todos por el Perú, que lo cobijó para el 2016. Peor ahora que se ha aliado a un grupete de rojos y rabanitos, los otrora “revolucionarios de ventana”, que en realidad no le van a sumar sino restar.

De otro lado están los partidos trasnochados, como el Partido Aprista, el Partido Popular Cristiano y Fuerza Popular, sobre todo este último por su triste papel frente a la vacancia presidencial, hecho considerado por propios y extraños como una perfidia, incluso así haya sido bendecido por Alberto y Keiko Fujimori.

Pero hay partidos más lozanos como el Partido Político Contigo, que si bien cambió de nombre es en realidad una organización política joven, bajo el equilibrio de contar en su CEN con personas que tienen en promedio cincuenta años de edad, tiempo en el cual una persona está en lo mejor de su potencial y creatividad. Sin embargo lo importante está en su planteamiento ideológico, de centro republicano, en su pensamiento liberal en lo político y económico, mas la piedra angular del concepto “buscar el progreso material y espiritual del ciudadano”, es lo que refresca su base programática de gobierno.

El tema ideológico, político y filosófico no puede estar exento en la campaña electoral, pues resulta impostergable elevar el nivel del debate, aunque la pelota no solo está en la cancha de los partidos políticos sino también en el terreno de los ciudadanos. En otras palabras, ¿qué hace el ciudadano para fortalecer los partidos? Si no participa en política, ¿cómo vamos a salir del círculo vicioso donde todo queda entre argollas o camarillas? Peor todavía cuando hay caudillismo y poca institucionalidad. Por tanto, la participación del ciudadano en los partidos más lozanos o menos tóxicos permitirá que renovemos o reinventemos la política.

@RafaelRomeroVas