La campaña electoral que se intensifica conforme avanza el cronograma electoral y se acerca el 11 de abril, no puede ser como cualquier otra, porque hemos ido de mal en peor con los últimos presidentes, incluido uno en funciones, quienes han resultado con serias investigaciones por delitos de corrupción.

El país toca fondo y como nunca antes los ciudadanos tienen que asumir un papel más consciente y protagónico para elegir bien y sobre todo para construir verdaderos partidos políticos pues al hacerlo se construye democracia y estabilidad de gobierno. Un partido tiene que ser una institución donde no recalen los más cuestionados, los individualistas ni los oportunistas a la caza del poder; un partido político moderno tiene que practicar lo que significa integridad y dignidad.

La tarea es muy difícil pero no imposible y, contrariamente a lo que parece, una campaña electoral resulta ser el momento propicio para decantar la sociedad peruana de cara a sus organizaciones políticas, puesto que 24 partidos listos a ingresar al partidor electoral es un exceso y demuestra no solo la fragmentación del sistema de partidos sino un defecto de nuestra democracia porque no es signo de una democracia sana el tener numerosas organizaciones políticas.

Al contrario, es demostración del caos y de las ambiciones patológicas existentes a la vuelta de la esquina; es la prueba de la obsesión por el poder (la presidencialitis); o la desesperación por el botín del Estado a la luz del comportamiento de muchas autoridades nacidas de las ánforas en las últimas décadas. Ahí está el caso “Lava Jato” (Odebrecht) que se engulle a políticos nacionales, regionales y provinciales. ¿Cómo construir partidos políticos? He ahí la gran cuestión.

Un paso trascendental para salir del embrollo y no seguir repitiendo el libreto de elegir a los peores, es que miles de ciudadanos decentes no se queden en la ventana para ver qué pasa sino que salgan a integrar el partido que consideren tiene el potencial para ser una escuela de educación cívica; un espacio de debate ciudadano y práctica de valor es; un conjunto humano de cuadros políticos comprometidos en la lucha contra la corrupción. Eso implica buscar un partido sin caudillos, con ideología, reflexión política, análisis y alternativas frente a los problemas nacionales. En lo inmediato, que promueva un candidato con trayectoria peruanista, legado democrático, experiencia y madurez.

@RafaelRomeroVas