Aún no llegamos a los 100 primeros días de gobierno, sin embargo ya tenemos formalmente 2 gabinetes nombrados, con acontecimientos que pasarán a la historia como anécdotas de los primeros días del “nuevo Perú”, donde al día de hoy hemos visto a un premier acusado de insultar a una congresista, a nuestro ministro de Cultura buscando convertir el quechua en idioma oficial, a un ministro de Trabajo que, si te dice que “se metió una bomba”, no sabes si se refiere a una fiesta con mucho alcohol o si colocó un explosivo en algún lado, un ministro de Minería cuya única experiencia relacionada fue probablemente jugar buscaminas en la PC… y no sigo porque, realmente, en menos de 100 días, somos una tragicomedia gubernamental.

Es cierto, todos tenemos un periodo de aprendizaje y adaptación cuando llegamos a un nuevo puesto, debemos “aclimatarnos” y así empezar a agregar valor al puesto encomendado; pero cuando se trata de cargos públicos, hay una obligación moral que nos debe exigir llevar ese periodo de aprendizaje en el menor tiempo posible y con el costo más reducido. ¿Nos hemos puesto a pensar en la cantidad de cambios y costos innecesarios que trae consigo la designación de un gabinete que se cambiará en muy poco tiempo? Eso nos cuesta a todos.

Considero que, bajo la coyuntura en la que nos encontramos, lo que debería suceder por parte del Gobierno es una exposición clara de los problemas en los que se enfocará prioritariamente por cada sector, exponerlos conjuntamente con el ministro a cargo e indicar el plan de solución propuesto, con tiempos y costos de ejecución, de esta manera se podría tener una idea clara de el trabajo que hoy viene realizando nuestro presidente, más allá de cualquier posición política, y no generar esta sensación de que sigue adaptándose al puesto, generando una especie de juego de poner y sacar personas en cargos de alto impacto.

Hace unas semanas se ha vuelto muy popular en Perú una serie sur coreana donde un grupo de personas participa en un juego que ofrece al ganador una cantidad enorme de dinero, pero que tiene riesgo alto de muerte… es lamentable que podamos hacer una analogía con nuestro presente gubernamental, pero es lo que parece. Empecemos a pensar en el país, tengamos a personas idóneas para cada puesto, busquemos realmente solucionar las necesidades que hoy afectan a la mayoría y dejemos de lado altercados políticos que no le traen solución a nadie, ¡hay que tomarse en serio la dirección del país, no es un juego! Buena semana para todos.

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